jueves, 14 de enero de 2010

Mensaje para los altavoces de San Juan


"Los efectivos de la Guardia Municipal avisarán mediante altavoces -cerca del horario del cierre- que los establecimientos deben cerrar". Capitán Andrés Vázquez, Policía Municipal de San Juan, El Nuevo Día 13 enero 2010.
______________________________

¡Atención, atención!
Son las 12:45 de la madrugada, por lo que le restan 15 minutos para comenzar a desalojar la ciudad de San Juan.

Les advertimos que a partir de la 1:00 hora de la mañana, efectivos de la San Juan City Police comenzarán la operación de desalojo de todas las personas en la calle San Sebastián y en calles aledañas del Viejo San Juan que se encuentren dentro o fuera de establecimientos, balcones, zaguanes, aceras, callejones, terrazas techadas o a al aire libre y otros lugares públicos o privados donde se incurra o se pueda cometer cualquiera de los delitos de saludar, pasear, janguear, conversar, chismear, comprar, vender, rezar, declamar, cantar, bailar, besar, reir, llorar, beber, chupar, comer, acariciar, tocar, rozar, sobar, abrazar, arrullar, sudar y/o actos ruidosos, demasiado amistosos, muy afectuosos, excesivamente cariñosos, extremadamente solidarios, notoriamente fraternales, u evidentemente lujuriosos, peligrosamente libidinosos, torcidos, sospechosos o previsiblemente indecorosos, que ofendan o puedan ofender la moral de los asambleístas, representantes, senadores, secretarios y subsecretarios de los gobiernos estatal y municipal así como del Old San Juan Residents Bridge Club.

Les advertimos que su comportamiento y todas sus acciones legales, ilegales, cuasilegales, sospechosas, medio sospechosas, dudosas y otras, serán grabadas y los perpetradores, instigadores, y/o ejecutores de cualquiera de los delitos antes mencionados -u otros que puedan incluirse a posteriori- serán arrestados y procesados en un tribunal especial de emergencia que sesionará durante el peligroso periodo en que se celebran a las Fiestas de la Calle San Sebastián.

¡Atención Atención!
Son las 12:55 de la madrugada, por lo que le restan 5 minutos para comenzar a desalojar la ciudad de San Juan. Les recordamos que a partir de la 1:00 hora de la mañana efectivos de la San Juan City Police comenzarán la operación de desalojo de la calle San Sebastián...

por Manolo Coss
13 de enero 2010

martes, 22 de diciembre de 2009

Hambre de amor


Por Marcelo Colussi

Antonio Bressani, el joven antropólogo graduado con honores en Milán, lo pensó una y mil veces antes de tomar la decisión. Finalmente, aceptó: formaría parte de la expedición al Amazonas peruano que estaba organizando la universidad. Sólo imaginarse ese destino lo fascinaba; poder concretarlo, ni se diga.

Aunque no dejaba de preocuparlo también, pues la fiereza del grupo mawambi que visitarían lo tenía algo consternado. ¿Caníbales? No lo podía creer. ¿Caníbales en el siglo XX?

Era la primera vez que visitaría una selva.

Se defendía aceptablemente en portugués (tendrían que remontar el río Amazonas desde Brasil) y en español (el pueblo a investigar estaba en territorio peruano, y aunque muy poco, algo hablaban en lengua española). Del mawambi, el idioma del grupo con el que estarían conviviendo por espacio de cuatro meses en lo profundo de la jungla, apenas si conocía los rudimentos básicos. Como todo el grupo de antropólogos italianos, lo terminaría de aprender con el pueblo originario en su contacto directo.

Fue llegar a la selva y quedar hipnotizado. Las incomodidades prácticas del viaje ya en terreno no le preocuparon; la belleza de lo que estaba conociendo le pareció infinitamente más importante. En varias ocasiones pasó largas horas solo, en silencio, contemplando extasiado el follaje. Ese espectáculo se le hacía sobrecogedor. Parecía hipnotizado.

La universidad de Lima había hecho los arreglos del caso y, traductor mediante, más cuatro antropólogos peruanos que se sumaron al grupo, a los ocho antropólogos italianos no les resultó especialmente difícil establecer contacto con los mawambi.

En realidad, había más mito que verdad en lo que se decía de este pueblo; no eran antropófagos en sentido estricto sino que tenían ciertas prácticas con contenidos más o menos cercanos a la antropofagia. Básicamente comían los huesos de los muertos, años después de enterrados y una vez que los tejidos blandos habían desaparecido, molidos y mezclados con hierbas afrodisíacas. Había alguna información también, no confirmada por los antropólogos citadinos de Perú y por algunos estadounidenses que habían estudiado esta etnia, que en determinadas ocasiones tenían prácticas caníbales con los enemigos derrotados. Por lo pronto algunos miembros, sólo algunos, solían llevar algún hueso humano colgado como atavío. Antonio, ante todo eso, además de aterrarse, quedaba cautivado.

Fue verla y quedar más cautivado aún que con la espesura de la vegetación. Estaba semidesnuda, al menos para la usanza italiana u occidental, aunque llevaba una indumentaria que, en todo caso, realzaba más lo erótico, ocultando más de lo que permitía ver. Vestía una falda de una rústica tela anaranjada brillante y un collar de huesos -extraños huesos, de variadas formas- que le daba un par de vueltas al cuello ocultándole a media los nacientes pero ya bastante bien desarrollados pechos. Tenía 14 años. Se miraron y se sonrieron.

Awamble-puri, “Hija de la luna” en mawambi, era la hija del jefe principal. La última hija, la más pequeña, nacida cuando ya los padres no pensaban tener más descendencia. Por tanto, era la consentida, la especialmente mimada entre los once hermanos. En una mezcla de idiomas, más con gestos que con palabras, se comenzaron a comunicar. Para Awamble-puri hubo también algo de flechazo. Antonio, entre los italianos al menos, no era precisamente el más apuesto ejemplar: algo encorvado, de una delgadez extrema y aspecto desgarbado, lentes con un anticuado y pesado marco de carey negro, algo de acné juvenil -pese a sus 28 años- y una expresión de eterno despiste, su figura distaba mucho de aquella del amante latino a la que el cine de su país tenía acostumbrado al público con ese estereotipo. Pero para una muchacha casadera de un grupo indígena en las profundidades de la selva amazónica, un varón de piel tan blanca, cabellos amarillos y ojos color verde era una novedad absoluta.

Sin poder explicar cómo, se enamoraron.


En realidad, ninguno de los dos tenía mucho que explicar: el amor es así, no repara en detalles, etnias ni costumbres. Se enamoraron, aunque ello pueda parecer raro, y punto.

A los compañeros de Antonio les resultó alto extravagante el hecho. Más que nada, fueron bromas las que surgieron, siempre con el ánimo de festejar la noticia. Pero por el otro lado, para la familia de Awamble-puri, la situación no era un simple detalle: tenía el valor de problema comunitario. Por lo pronto, todo el grupo se reunió en consejo especial de emergencia, sin convocar a los visitantes italianos. Incluso no era un pequeño problema, una cuestión práctica menor: era algo que tocaba los cimientos mismos de su cultura. Se debatía sobre si un miembro del grupo debía cruzarse con un extraño -tan feo, por lo demás, según sus criterios estéticos- como Antonio. El debate tomó largas horas. Finalmente la tribu decidió asentir la unión. Solemnemente, el padre de Awamble-puri se acercó al italiano, y ante su asombro, lo abrazó. Antonio sólo comprendió que lo felicitaba, sin captar exactamente el porqué. Pero luego, cuando ya todos, primero el consejo de ancianos, luego sus futuros cuñados y por último los demás miembros masculinos del grupo lo continuaban abrazando con rostros felices, entendió: ¡ya se podían casar!

Y se casaron.


No sin discusiones, con otras nuevas interminables reuniones secretas del grupo mawambi, finalmente la tribu -los varones ante todo, la opinión de Awamble-puri no parecía contar mucho en esto- decidió sobre la propuesta de Antonio: los recién casados podían viajar a la tierra del forastero. Es decir: se irían a vivir a Italia.

Los otros siete antropólogos italianos, más los cuatro peruanos que constituían el grupo investigador original, ya se habían marchado hacía varios meses. Awamble-puri y Antonio pasaron varias lunas hasta que decidieron irse -o mejor dicho, hasta que consiguieron la autorización para hacerlo-.

Y se fueron.


Ya en Italia, para la muchacha todo resultó un cambio tremendo. Joven e inteligente como era, no le costó mucho aprender rápidamente un italiano básico que le permitía moverse con relativa soltura. Entre ellos dos se comunicaban parte en italiano, parte en mawambi. De todos modos, pese al amor enorme que los unía y a los esfuerzos inmensos que hacía Antonio para ayudarla en su proceso de inserción, el trasplante no le fue en absoluto fácil. Tuvo que aprender casi todo de nuevo; la vida en una gran ciudad como Milán, con gente nueva, en un contexto cultural tan radicalmente distinto, se le tornó agobiante. Sólo el inconmensurable amor que se profesaban logró retener a Awamble-puri en Italia.

Y así llegó el primer hijo.


Pasquale nació sano y robusto. Eso llenó de alegría al padre; pero no tanto a la madre. Los primeros tiempos Awamble-puri encontró en su recién nacido el motivo que más o menos la animó. Sin embargo, pasados unos pocos meses la tristeza volvió a invadirla. Y esta vez nada logró moverla de ese estado. Regalos, paseos, promesas, cariños renovados, o ni siquiera el pequeño Pasquale, fueron suficientes para animarla. Sumida en una profunda nostalgia que la tenía postrada todo el día, finalmente Awamble-puri, con el más hondo dolor del alma, decidió volver a su tribu en la Amazonia.

Más grande aún fue el dolor de Antonio. Él no quería retornar a la selva; su vida estaba en la universidad en Milán. El libro que estaba por publicarse sintetizando el trabajo antropológico desarrollado en el Perú -“Entre árboles, pantanos y esperanzas” llevaría por título, y él aparecía como colaborador principal- no logró disiparle la melancolía profunda que también lo había invadido. La llegada del hijo sólo en muy pequeña medida lo lograba sacar de ese estado.

En principio habían pensado que Antonio acompañaría a Awamble-puri hasta Lima, y de allí a Iquitos, donde ella, con ayuda de gente de la zona, llegaría por sus propios medios a su tribu. El niño quedaría con el padre en Italia. Así lo decidieron.

Llegado el momento de la partida, Antonio no pudo resistir el dolor y cambió de parecer: no aguantaba acompañarla hasta Perú, por lo que la despidió en el aeropuerto de Milán, con un beso apasionado “para todo un siglo”, según le dijo en italiano.

Ambos lloraron desconsoladamente. Luego, como siempre, el tiempo va cerrando -al menos un poco- las heridas. Aunque nunca del todo. De todos modos, para ambos la vida siguió su curso. Awamble-puri pudo rehacerse más rápidamente. Con algunas pequeñas dificultades que fue resolviendo sobre la marcha sin mayores sobresaltos, llegó de regreso a su hogar. Luego de la tremenda sorpresa inicial, fueron seis días de celebraciones para darle la bienvenida, en una confusa mezcla de alegría por el retorno, llanto por el fracaso, vergüenza y cólera por la deshonra. Nada se podía hacer con respecto a Antonio y el niño, que habían quedado en otro extremo del mundo. Sólo evocarlos, con tristeza, con odio, pocas veces con dulzura.

Para Antonio la separación fue infinitamente más traumática. Tres semanas después de la partida de Awamble-puri, en un rapto de emotividad, sin consultarlo con nadie y dejando el niño al cuidado de su madre, salió en forma abrupta hacia Perú. La misión que se había impuesto era traer nuevamente a su esposa hacia Italia, con la renovada promesa que ahora las cosas serían distintas. La idea de otro hijo pensó que podría motivarla, y eventualmente, unirlos más.

Tras varias peripecias prácticas, una tarde de torrencial lluvia tropical llegó, solo, al poblado mawambi. La sorpresa fue mayúscula.

Nunca quedó claro cómo fueron exactamente los acontecimientos. Para un desprevenido y prejuicioso observador occidental sería muy fácil decir que “los aborígenes se lo comieron”. La situación fue mucho más compleja. Seguramente como parte de alguna, al menos para nosotros, incomprensible práctica cultural mawambi, los varones de la tribu, luego de someterlo a un penoso juicio, le dieron muerte, luego de lo cual las mujeres pudieron ver el cadáver, y sólo después, cuando ya estaba trozado convenientemente, Awamble-puri fue llamada y convocada a comer el trozo que le ofrecían. Ella nunca supo qué pedazo de Antonio fue el que se comió (cocinado, valga aclarar). Al hacerlo sintió una rara combinación de sentimientos, pero fundamentalmente: venganza que hacía justicia.

Un pequeño hueso del pie -una falange del dedo gordo más precisamente- fue agregado a su collar, que sigue luciendo altiva en su mundo, esa selva que la vio nacer y crecer como hija de un soberano.

En Italia Pasquale nunca supo el final de esa historia; más aún, nunca supo nada de su madre. Sus abuelos silenciaron los hechos, y el muchachito creció convencido de otra versión, la que le inventaron, mucho más suave. Ahora es músico. Más exactamente: etnomusicólogo y -¿astucias de la razón?, ¿ironías del destino?- está por viajar al Amazonas para estudiar en terreno la música de los pueblos mawambi, en las profundidades de la selva peruana.

Publicado en ARGENPRESS, 22/DIC/09. Tomado del libro “Historias dulces color de rosa”, de próxima aparición.

The Low Road

Un hermoso homenaje a la solidaridad!
mc

By Marge Piercy

What can they do
to you? Whatever they want.
They can set you up, they can
bust you, they can break
your fingers, they can
burn your brain with electricity,
blur you with drugs till you
can t walk, can’t remember, they can
take your child, wall up
your lover. They can do anything
you can’t blame them
from doing. How can you stop
them? Alone, you can fight,
you can refuse, you can
take what revenge you can
but they roll over you.

But two people fighting
back to back can cut through
a mob, a snake-dancing file
can break a cordon, an army
can meet an army.

Two people can keep each other
sane, can give support, conviction,
love, massage, hope, sex.
Three people are a delegation,
a committee, a wedge. With four
you can play bridge and start
an organization. With six
you can rent a whole house,
eat pie for dinner with no
seconds, and hold a fund raising party.
A dozen make a demonstration.
A hundred fill a hall.
A thousand have solidarity and your own newsletter;
ten thousand, power and your own paper;
a hundred thousand, your own media;
ten million, your own country.

It goes on one at a time,
it starts when you care
to act, it starts when you do
it again after they said no,
it starts when you say We
and know who you mean, and each
day you mean one more.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Fidel Castro: La hora de la verdad

(El líder de la Revolución Cubana afirma que es evidente ya la gran
catástrofe que amenaza nuestra especie. Cuestiona los métodos brutales
con que la fuerza pública danesa aplasta la resistencia y advierte que
para los jefes del imperio, a pesar de sus maniobras y sus cínicas
mentiras, está llegando la hora de la verdad. Sus propios aliados
creen cada vez menos en ellos. En Copenhague y en cualquier otro país
del mundo, encontrarán la resistencia creciente de los pueblos que no
han perdido la esperanza de sobrevivir, dice Fidel)


Es evidente ya que una gran catástrofe amenaza nuestra especie. Quizás lo peor sea que el egoísmo ciego de una minoría privilegiada y rica pretenda lanzar el peso de
los sacrificios necesarios sobre la inmensa mayoría de los habitantes
del planeta.

Las noticias que llegan de la capital danesa reflejan caos. Los
anfitriones, después de concebir un evento en el que participarían
alrededor de 40 mil personas, no tienen forma de cumplir su palabra.
Evo, que fue el primero de los dos Presidentes del ALBA en llegar,
expresó profundas verdades que emanan de la cultura milenaria de su raza.

Aseguró, según las agencias de noticias, que tenía un mandato del
pueblo boliviano de bloquear cualquier acuerdo si el texto final no
satisface las alternativas. Explicó que el cambio climático no es la
causa sino el efecto, que estábamos en la obligación de defender los
derechos de la Madre Tierra frente a un modelo de desarrollo
capitalista, la cultura de la vida frente a la cultura de la muerte.
Habló de la deuda climática que los países ricos deben pagar a los
países pobres, y devolverles el espacio atmosférico arrebatado.

Calificó de ridícula la cifra de 10 mil millones de dólares anuales
ofrecidos hasta el año 2012, cuando en realidad se necesitan cientos
de miles de millones cada año, y acusó a Estados Unidos de gastar
trillones en exportar el terrorismo a Irak y Afganistán, y crear bases
militares en América Latina.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela habló el día 16
en la Cumbre a las 8 y 40 a.m., hora de Cuba. Pronunció un discurso
brillante, que fue muy aplaudido. Sus párrafos eran lapidarios.

Impugnando un documento propuesto a la Cumbre por la Ministra danesa
que presidía la Conferencia, expresó:

“…es un texto que viene de la nada, no aceptaremos ningún texto que no
venga de los grupos de trabajo, que son los textos legítimos que se
han estado negociando estos dos años”.

“Hay un grupo de países que se creen superiores a nosotros los del
Sur, los del Tercer Mundo…”

“…no nos extrañemos, no hay democracia, estamos ante una dictadura”.

“…venía leyendo algunas consignas que hay en las calles pintadas por
los jóvenes… Una: ‘no cambien el clima, cambien el sistema’… Otra:
‘si el clima fuera un banco, ya lo habrían salvado.’”

“Obama […] recibió el Premio Nóbel de la Paz el mismo día que envió 30
mil soldados a matar inocentes a Afganistán”.

“Apoyo el criterio de los representantes de las delegaciones de
Brasil, Bolivia, China, solo quería apoyar […] pero no me dieron la palabra…”

“Los ricos están destruyendo el planeta, ¿será que se van a otro
cuando destruyan este?”

“…el cambio climático es sin dudas el problema ambiental más
devastador de este siglo.”

“…Estados Unidos llegará si acaso a 300 millones de habitantes; China
tiene casi cinco veces más población que Estados Unidos. Estados
Unidos consume más de 20 millones de barriles diarios de petróleo;
China llega apenas a cinco o seis millones de barriles diarios. No se
puede pedir lo mismo a Estados Unidos y a China.”

“...reducir la emisión de gases contaminantes y lograr un convenio de
cooperación a largo plazo […] parece haber fracasado, por ahora. ¿La
razón cuál es? […] la actitud irresponsable y la falta de voluntad
política de las naciones más poderosas del planeta.”

“…la brecha que separa a los países ricos y pobres no ha dejado de
crecer pese a todas esas cumbres y promesas incumplidas y el mundo
sigue su marcha destructiva.”

“…El ingreso total de los 500 individuos más ricos del mundo es
superior al ingreso de los 416 millones de personas más pobres.”

“La mortalidad infantil es de 47 muertes por cada 1000 nacidos vivos
pero en los países ricos es de solo 5.”

“¿…hasta cuándo vamos a permitir que sigan muriendo millones de niños
por enfermedades curables?”

“Dos mil 600 millones viven sin servicios de saneamiento.”

“El brasileño Leonardo Boff escribió: ‘Los más fuertes sobreviven
sobre las cenizas de los más débiles.’”

“Juan Jacob Rousseau decía … ‘Entre el fuerte y el débil la libertad
oprime.’ Por eso es que el imperio habla de libertad, es la libertad
para oprimir, para invadir, para asesinar, para aniquilar, para
explotar, esa es su libertad. Y Rousseau agrega la frase salvadora:
‘Solo la Ley libera.’”

“¿Hasta cuándo vamos a permitir conflictos armados que masacran a
millones de seres humanos inocentes con el fin de apropiarse los
poderosos de los recursos de otros pueblos?”

“Hace casi dos siglos un libertador universal, Simón Bolívar dijo: ‘Si
la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca.’”

“Este planeta vivió miles de millones de años sin nosotros, sin la
especie humana; no le hacemos falta nosotros para que él exista, pero
nosotros sin la Tierra no vivimos…”

Evo habló en la mañana de hoy jueves. Su discurso será también inolvidable.

“Deseo expresar nuestra molestia por la desorganización y por las
dilaciones que existen en este evento internacional…”, dijo con
franqueza al inicio de sus palabras.

Sus ideas básicas:

“Cuando preguntamos qué pasa con los anfitriones, […] nos dicen que es
Naciones Unidas; cuando preguntamos qué pasa con las Naciones Unidas,
dicen que es Dinamarca, y no sabemos quién desorganiza este evento
internacional…”

“… estoy muy sorprendido porque solamente tratan de los efectos y no
de las causas del cambio climático.”

“Si nosotros no identificamos de dónde viene la destrucción del medio
ambiente […] seguramente nunca vamos a resolver este problema…”

“…están en debate dos culturas: la cultura de la vida y la cultura de
la muerte; la cultura de la muerte, que es el capitalismo. Nosotros,
los pueblos indígenas, decimos, es el vivir mejor, mejor a costa del otro.”

“…explotando al otro, saqueando los recursos naturales, violando a la
Madre Tierra, privatizando los servicios básicos…”

“…vivir bien es vivir en solidaridad, en igualdad, en
complementariedad, en reciprocidad…”

“Estas dos formas de vivencia, estas dos culturas de la vida están en
debate cuando hablamos del cambio climático, y si no decidimos cuál es
la mejor forma de vivencia o de vida, seguramente este tema nunca
vamos a resolverlo, porque tenemos problemas de vivencia: el lujo, el
consumismo que hace daño a la humanidad, y no queremos decir la verdad
en esta clase de eventos internacionales.”

“…dentro de nuestra forma de vivencia, el no mentir es algo sagrado, y
eso no lo practicamos acá.”

“…en la Constitución está el ama sua, ama llulla, ama quella: no
robar, no mentir, ni ser flojos.”

“…la Madre Tierra o la Naturaleza existe y existirá sin el ser humano;
pero el ser humano no puede vivir sin el planeta Tierra, y, por tanto,
es nuestra obligación defender el derecho de la Madre Tierra.”

“…saludo a las Naciones Unidas, que este año, por fin, ha declarado el
Día Internacional de la Madre Tierra.”

“…la madre es algo sagrado, la madre es nuestra vida; a la madre no se
alquila, no se vende ni se viola, hay que respetarla.”

“Tenemos profundas diferencias con el modelo occidental, y eso está en
debate en este momento.”

“Estamos en Europa, ustedes saben que muchas familias bolivianas,
familias latinoamericanas vienen a Europa. ¿A qué vienen acá? A
mejorar sus condiciones de vida. En Bolivia podía estar ganando 100,
200 dólares al mes; pero esa familia, esa persona viene acá a cuidar a
un abuelo europeo, a una abuela europea y al mes gana 1 000 euros.”

“Estas son las asimetrías que tenemos de continente a continente, y
estamos obligados a debatir cómo buscar cierto equilibrio, […]
reduciendo estas profundas asimetrías de familia a familia, de país a
país, y especialmente de continente a continente.”

“Cuando […] nuestras hermanas y hermanos vienen aquí a sobrevivir o a
mejorar sus condiciones de vida, son expulsados, existen esos
documentos llamados de retorno […] pero cuando los abuelos europeos
hace tiempo llegaban a Latinoamérica nunca eran expulsados. Mis
familias, mis hermanos no vienen acá a acaparar ni minas, ni tienen
miles de hectáreas para ser terratenientes. Antes nunca había visas
ni pasaportes para que llegaran a Abya Yala, ahora llamada América.”

“…si no reconocemos el derecho de la Madre Tierra, en vano vamos a
estar hablando de 10 000 millones, de 100 000 millones, que es una
ofensa para la humanidad.”

“… los países ricos deben acoger a todos los migrantes que sean
afectados por el cambio climático y no estarlos retornando a sus
países como les están haciendo en este momento…”

“…nuestra obligación es salvar a toda la humanidad y no a la mitad de
la humanidad.”

“…el ALCA, Área de Libre Comercio en las Américas. […] no es Área de
Libre Comercio en las Américas, es un área de libre colonización en
las Américas…

Entre las preguntas que sugería Evo para un referéndum mundial sobre
el cambio climático estaban:

“… ¿Está usted de acuerdo con restablecer la armonía con la
naturaleza, reconociendo los derechos de la Madre Tierra?...”

“… ¿Está usted de acuerdo con cambiar este modelo de sobreconsumo y
derroche, que es el sistema capitalista?...”

“… ¿Está usted de acuerdo con que los países desarrollados reduzcan y
reabsorban sus emisiones de gases de efecto invernadero…?

“… ¿Está usted de acuerdo en transferir todo lo que se gasta en las
guerras y en destinar un presupuesto superior al presupuesto de
defensa para el cambio climático?...”

Como se conoce, en la ciudad japonesa de Kyoto, en el año 1997 se
firmó el Convenio de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que
obligaba a 38 países industrializados a reducir sus emisiones de gases
de efecto invernadero en un determinado porcentaje con relación a las
emitidas en 1990. Los países de la Unión Europea se comprometieron al
8%, y entró en vigor en el año 2005, cuando la mayoría de los países
firmantes ya lo habían ratificado. George W. Bush, entonces
presidente de Estados Unidos --el mayor emisor de gases de efecto
invernadero, responsable de la cuarta parte del total de estos--,
había rechazado el convenio desde mediados de 2001.

Los demás miembros de Naciones Unidas siguieron adelante. Los centros
de investigación continuaron su tarea. Es evidente ya que una gran
catástrofe amenaza nuestra especie. Quizás lo peor sea que el egoísmo
ciego de una minoría privilegiada y rica pretenda lanzar el peso de
los sacrificios necesarios sobre la inmensa mayoría de los habitantes
del planeta.

Esa contradicción se refleja en Copenhague. Allí miles de personas
están defendiendo con gran firmeza sus puntos de vista.

La fuerza pública danesa utiliza métodos brutales para aplastar la
resistencia; muchos de los que protestan son arrestados
preventivamente. Me comuniqué con nuestro canciller Bruno Rodríguez,
que estaba en un acto de solidaridad en la capital de Copenhague,
junto a Chávez, Evo, Lazo y otros representantes del ALBA. Le pregunté
a quiénes estaba reprimiendo con tanto odio la policía danesa,
retorciéndoles los brazos y golpeándolos repetidamente por la espalda.
Me respondió que eran ciudadanos daneses y de otras naciones europeas
y miembros de los movimientos sociales que demandaban a la Cumbre una
solución real ahora para enfrentar el cambio climático. Me dijo,
además, que a las 12 de la noche continuarían los debates de la
Cumbre. Cuando hablé con él era ya de noche en Dinamarca. La
diferencia horaria es de seis horas.

Desde la capital danesa, nuestros compañeros informaron que lo de
mañana viernes 18 es peor. A las 10 de la mañana se suspenderá durante
dos horas la Cumbre de Naciones Unidas y el Jefe del Gobierno de
Dinamarca sostendrá un encuentro con 20 Jefes de Estado invitados por
él a discutir con Obama “problemas globales”. Así denominan la reunión
cuyo objetivo es imponer un acuerdo sobre el cambio climático.

Aunque en la reunión participarán todas las delegaciones oficiales,
sólo podrán opinar “los invitados”. Ni Chávez, ni Evo, por supuesto,
se encuentran entre los que pueden emitir su opinión. La idea es que
el ilustre Premio Nobel pueda pronunciar su discurso preelaborado,
precedido por la decisión que se adoptará en esa reunión de transferir
el acuerdo para fines del año próximo en la Ciudad de México. A los
movimientos sociales no se les permitirá estar presentes. Después de
ese show, en el salón principal del evento proseguirá la “Cumbre”
hasta su ingloriosa clausura.

Como la televisión transmitió las imágenes, el mundo pudo contemplar
los métodos fascistas empleados en Copenhague contra las personas.
Jóvenes en su inmensa mayoría, los manifestantes reprimidos se ganaron
la solidaridad de los pueblos.

Para los jefes del imperio, a pesar de sus maniobras y sus cínicas
mentiras, está llegando la hora de la verdad. Sus propios aliados
creen cada vez menos en ellos. En México, como en Copenhague y en
cualquier otro país del mundo, encontrarán la resistencia creciente de
los pueblos que no han perdido la esperanza de sobrevivir.


Fidel Castro Ruz

Diciembre 17 de 2009
(tomado de Juventud Rebelde, viernes, 18 de diciembre de 2009)

martes, 15 de diciembre de 2009

El elogio a la banalidad en la cultura pooph: La insoportable frivolidad del ser


Lo mismo da ser Sarah Palin, Paris Hilton, Michael Phelps, Mussolini o el Che Guevara. Todos merecen el mismo respeto y admiración de los pooph porque son famosos.

Por Jorge Majfud
(ARGENPRESS CULTURAL)

Alguna vez Fedor Dostoyevski observó que cualquiera podía hacerse famoso en cualquier momento. Como no todos podían ser Darwin, Franklin o Fedor Dostoyevski, cualquiera podía pasar a la historia asesinando a un emperador o a un presidente. Si el precio era muy alto, aun quedaban otras opciones. Creo que más famoso, aunque cien años tardío, es la popular idea de Andy Warhol que en los sesenta, en pleno nacimiento de la cultura pop, predijo que en el futuro todos serían famosos por quince minutos, para lo cual bastaba con estar “en el lugar correcto o en el incorrecto, en el momento exacto o en la peor situación posible”. No es casualidad, si consideramos que Dostoyevski es hijo del siglo del periodismo escrito como Warhol es hijo del siglo del espectáculo mediático de la televisión.

Hace pocos días y no muy lejos, el matrimonio Tareq and Michaele Salahi decidió colarse en la fiesta de recepción que el presidente Obama daba al primer ministro indio Manmohan Singh. Los Salahi se fotografiaron con un gran número de estrellas de la política nacional. El exótico ministro de la segunda nación más grande del mundo no fue considerado en este paseo de la fama.

Pero la consagración de los Salahi llegó cuando fueron descubiertos. Este inconveniente, que dudosamente puede atribuirse a un error de cálculo, puso a la pareja bajo investigación y la envistió con los quince minutos de fama que pretendían para promocionarse. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que en la cultura pooph promoción y fama significan dinero.

Nada importa el contenido de lo que uno tenga para ofrecer sino, simplemente, estar o pasar por debajo de las luces y las cámaras que apuntan al centro del mundo. Lo mismo da ser Sarah Palin, Paris Hilton, Michael Phelps, Mussolini o el Che Guevara. Todos merecen el mismo respeto y admiración de los pooph porque son famosos. Los medios son los fines. Los medios confieren divinidad todo lo que tocan. En este momento, el señor y la señora Salahi se encuentran bajo investigación policial mientras venden sus entrevistas a medio millón de dólares cada una.

Hace unas semanas una pareja en Fort Collins, Colorado, denunció que su hijo había salido volando en un globo de helio que su padre, Richard Heene, había construido en el patio de su casa. Como los niños son asunto serio en Estados Unidos, rápidamente movilizaron a la policía y lograron atraer la atención de las cadenas más importantes de televisión. Las horas de persecución aérea del globo terminaron con la aparición del niño en el altillo de la casa. En lo que parecía el clímax del orgasmo mediático, Larry King entrevistó a la familia y al niño, Falcon [halcón] Heene, quien involuntariamente confesó: “we did this for the show” (lo hicimos para el espectáculo).

Los padres del ahora célebre Niño del Globo habían planeado sus quince minutos de fama con la intención de promover un posible reality show. Lo cierto es que montaron un reality show más real y más espectacular que cualquier reality show convencional.

No son la excepción. Nuestra cultura es un inmenso, un inocentemente perverso reality show alimentado por la banalidad, la vana vanidad de la cual quizás somos victimas alguna vez en cuando todos los mortales.

Ahora, si alguien pensó que esta es una locura anglosajona está equivocado. El resto del mundo está en el mismo negocio, con el agravante de que son copias de copias en nombre de la originalidad.

No nos vayamos muy lejos. Recordemos el pasado concurso de talentos Viva el Sueño. El titulo es significativo, si recordamos la obra maestra de Calderón de la Barca, La vida es sueño (1635). Fedro, el participante más elogiado por el jurado, casi nunca criticado, victima del voto nunca suficiente del público machista y homofóbico, canta muy afinado y llora mientras repite lo que el jurado y el mundo repiten: “su propuesta es original”, “su virtud es ser único”, “me propuse mostrar algo diferente”, etc.

Fedro es rechazado por ser gay. Esta es una verdad conveniente. En el fondo todos saben que ser gay es un negocio de moda, como antiguamente en las cortes de los reyes eran populares los enanos. El público consume lo que rechaza, aplaude lo que evita, admira lo que odia, destruye lo que ama, digiere lo que es políticamente correcto mientras el artista remeda originalidad y el jurado y los especialistas repiten las mismas frases que incluyen un menú de elogios orgásmicos e inevitables insultos que pretenden vender como crítica o sinceridad. La fábrica de ídolos es también un picadero de carne humana. Carne humana a muy alto precio.

Fedro, el candidato a ídolo mexicano canta, se viste y se peina y llora como Adam Lambert, el american idol del mismo año. Como Adam, Fedro llegó a la final pero no pudo ser rey, idol o ídolo. Comparten el mismo estilo, la misma opción sexual y posan de victimas de la sociedad. De hecho lo son. Victimas de la sociedad y productos del mercado. Las verdaderas victimas, los discriminados no famosos, son así revindicados, más que representados, por estas originales copias de copias, producto de productores.

Sí, claro, en el mundo hay lugar para todos. Por suerte. Lamentablemente la historia insiste en lo contrario: en la uniformización, en la imposición de “lo que se parece a nosotros” hasta cuando parece diferente. Fedro, Adam, los ídolos de la cultura pooph nunca desafían mientras desafían; nunca salen de lo políticamente correcto mientras escandalizan. Sus transgresiones son variaciones adaptadas a las reglas preestablecidas del éxito, tal como lo entiende el mercado. La referencia de los jueces de “hay un mercado para ti allá afuera”, es explícita y es recibida con algarabía por el rebelde pooph. Sin embargo, estas nuevas y originales propuestas son simples remedos de lo que se encuentra en cada rincón de la nueva cultura dominante, que es la cultura del mercado: la frivolización y el narcisismo.

En un mundo en que todos pueden obtener su fama por quince minutos, la ansiedad que produce carecer de ella es democrática y dominante. Pero si todos son famosos nadie lo es. Razón por la cual esta ansiedad por ser el centro de las miradas del mundo se vuelve una obsesión, como la anorexia o la conexionimia.

La fama ya no es la consecuencia o el medio para promover una propuesta artística, ideológica, religiosa o filosófica. Cualquier camino que conduce a ella es válido. Ya no es necesario ser Edison, la Madre Teresa, Michel Foucault, Noam Chomsky o Eduardo Galeano para ser famoso. Los verdaderos famosos han demostrado que para la cultura pooph la fama no depende del contenido sino del envase. Un envase célebre puede inducirnos a tomar el mejor vino o Coca-Cola, agua mineral o aguas servidas. Ya ni siquiera es necesario recurrir al engaño. El éxito de la cultura de la banalidad es tanto y tan abrumador que cualquier pretensión de algo más allá, algo con contenido, algo con profundidad, algo que quede después del pooph es tomado como el acto más ridículo, objeto de burla a boca partida. Lo políticamente correcto, lo único que los nuevos cerebros adiestrados en la frivolidad son capaces de soportar es el peso de la banalidad, de la repetición en nombre de la originalidad, de la esclavitud intelectual y espiritual en nombre de la liberación, de las célebres excusas del tipo: “no sé qué es esto pooph que me salió, pero es muy bueno por que me gusta, es lindo, habla de cómo soy yo, yo mismo, yo único…”

Todo en nombre de la genialidad


La catástrofe ecológica, las toneladas de basura que cada día arrojamos al cielo y a los mares no es un fenómeno aislado. Ni siquiera es una metáfora. Es parte de la erosión y la producción de desechos que la cultura resultante e imperante arroja cada día sobre la humanidad como si se tratase del mejor abono. Porque nada es casual ni gratuito. Todo tiene un precio.