martes, 22 de diciembre de 2009

Hambre de amor


Por Marcelo Colussi

Antonio Bressani, el joven antropólogo graduado con honores en Milán, lo pensó una y mil veces antes de tomar la decisión. Finalmente, aceptó: formaría parte de la expedición al Amazonas peruano que estaba organizando la universidad. Sólo imaginarse ese destino lo fascinaba; poder concretarlo, ni se diga.

Aunque no dejaba de preocuparlo también, pues la fiereza del grupo mawambi que visitarían lo tenía algo consternado. ¿Caníbales? No lo podía creer. ¿Caníbales en el siglo XX?

Era la primera vez que visitaría una selva.

Se defendía aceptablemente en portugués (tendrían que remontar el río Amazonas desde Brasil) y en español (el pueblo a investigar estaba en territorio peruano, y aunque muy poco, algo hablaban en lengua española). Del mawambi, el idioma del grupo con el que estarían conviviendo por espacio de cuatro meses en lo profundo de la jungla, apenas si conocía los rudimentos básicos. Como todo el grupo de antropólogos italianos, lo terminaría de aprender con el pueblo originario en su contacto directo.

Fue llegar a la selva y quedar hipnotizado. Las incomodidades prácticas del viaje ya en terreno no le preocuparon; la belleza de lo que estaba conociendo le pareció infinitamente más importante. En varias ocasiones pasó largas horas solo, en silencio, contemplando extasiado el follaje. Ese espectáculo se le hacía sobrecogedor. Parecía hipnotizado.

La universidad de Lima había hecho los arreglos del caso y, traductor mediante, más cuatro antropólogos peruanos que se sumaron al grupo, a los ocho antropólogos italianos no les resultó especialmente difícil establecer contacto con los mawambi.

En realidad, había más mito que verdad en lo que se decía de este pueblo; no eran antropófagos en sentido estricto sino que tenían ciertas prácticas con contenidos más o menos cercanos a la antropofagia. Básicamente comían los huesos de los muertos, años después de enterrados y una vez que los tejidos blandos habían desaparecido, molidos y mezclados con hierbas afrodisíacas. Había alguna información también, no confirmada por los antropólogos citadinos de Perú y por algunos estadounidenses que habían estudiado esta etnia, que en determinadas ocasiones tenían prácticas caníbales con los enemigos derrotados. Por lo pronto algunos miembros, sólo algunos, solían llevar algún hueso humano colgado como atavío. Antonio, ante todo eso, además de aterrarse, quedaba cautivado.

Fue verla y quedar más cautivado aún que con la espesura de la vegetación. Estaba semidesnuda, al menos para la usanza italiana u occidental, aunque llevaba una indumentaria que, en todo caso, realzaba más lo erótico, ocultando más de lo que permitía ver. Vestía una falda de una rústica tela anaranjada brillante y un collar de huesos -extraños huesos, de variadas formas- que le daba un par de vueltas al cuello ocultándole a media los nacientes pero ya bastante bien desarrollados pechos. Tenía 14 años. Se miraron y se sonrieron.

Awamble-puri, “Hija de la luna” en mawambi, era la hija del jefe principal. La última hija, la más pequeña, nacida cuando ya los padres no pensaban tener más descendencia. Por tanto, era la consentida, la especialmente mimada entre los once hermanos. En una mezcla de idiomas, más con gestos que con palabras, se comenzaron a comunicar. Para Awamble-puri hubo también algo de flechazo. Antonio, entre los italianos al menos, no era precisamente el más apuesto ejemplar: algo encorvado, de una delgadez extrema y aspecto desgarbado, lentes con un anticuado y pesado marco de carey negro, algo de acné juvenil -pese a sus 28 años- y una expresión de eterno despiste, su figura distaba mucho de aquella del amante latino a la que el cine de su país tenía acostumbrado al público con ese estereotipo. Pero para una muchacha casadera de un grupo indígena en las profundidades de la selva amazónica, un varón de piel tan blanca, cabellos amarillos y ojos color verde era una novedad absoluta.

Sin poder explicar cómo, se enamoraron.


En realidad, ninguno de los dos tenía mucho que explicar: el amor es así, no repara en detalles, etnias ni costumbres. Se enamoraron, aunque ello pueda parecer raro, y punto.

A los compañeros de Antonio les resultó alto extravagante el hecho. Más que nada, fueron bromas las que surgieron, siempre con el ánimo de festejar la noticia. Pero por el otro lado, para la familia de Awamble-puri, la situación no era un simple detalle: tenía el valor de problema comunitario. Por lo pronto, todo el grupo se reunió en consejo especial de emergencia, sin convocar a los visitantes italianos. Incluso no era un pequeño problema, una cuestión práctica menor: era algo que tocaba los cimientos mismos de su cultura. Se debatía sobre si un miembro del grupo debía cruzarse con un extraño -tan feo, por lo demás, según sus criterios estéticos- como Antonio. El debate tomó largas horas. Finalmente la tribu decidió asentir la unión. Solemnemente, el padre de Awamble-puri se acercó al italiano, y ante su asombro, lo abrazó. Antonio sólo comprendió que lo felicitaba, sin captar exactamente el porqué. Pero luego, cuando ya todos, primero el consejo de ancianos, luego sus futuros cuñados y por último los demás miembros masculinos del grupo lo continuaban abrazando con rostros felices, entendió: ¡ya se podían casar!

Y se casaron.


No sin discusiones, con otras nuevas interminables reuniones secretas del grupo mawambi, finalmente la tribu -los varones ante todo, la opinión de Awamble-puri no parecía contar mucho en esto- decidió sobre la propuesta de Antonio: los recién casados podían viajar a la tierra del forastero. Es decir: se irían a vivir a Italia.

Los otros siete antropólogos italianos, más los cuatro peruanos que constituían el grupo investigador original, ya se habían marchado hacía varios meses. Awamble-puri y Antonio pasaron varias lunas hasta que decidieron irse -o mejor dicho, hasta que consiguieron la autorización para hacerlo-.

Y se fueron.


Ya en Italia, para la muchacha todo resultó un cambio tremendo. Joven e inteligente como era, no le costó mucho aprender rápidamente un italiano básico que le permitía moverse con relativa soltura. Entre ellos dos se comunicaban parte en italiano, parte en mawambi. De todos modos, pese al amor enorme que los unía y a los esfuerzos inmensos que hacía Antonio para ayudarla en su proceso de inserción, el trasplante no le fue en absoluto fácil. Tuvo que aprender casi todo de nuevo; la vida en una gran ciudad como Milán, con gente nueva, en un contexto cultural tan radicalmente distinto, se le tornó agobiante. Sólo el inconmensurable amor que se profesaban logró retener a Awamble-puri en Italia.

Y así llegó el primer hijo.


Pasquale nació sano y robusto. Eso llenó de alegría al padre; pero no tanto a la madre. Los primeros tiempos Awamble-puri encontró en su recién nacido el motivo que más o menos la animó. Sin embargo, pasados unos pocos meses la tristeza volvió a invadirla. Y esta vez nada logró moverla de ese estado. Regalos, paseos, promesas, cariños renovados, o ni siquiera el pequeño Pasquale, fueron suficientes para animarla. Sumida en una profunda nostalgia que la tenía postrada todo el día, finalmente Awamble-puri, con el más hondo dolor del alma, decidió volver a su tribu en la Amazonia.

Más grande aún fue el dolor de Antonio. Él no quería retornar a la selva; su vida estaba en la universidad en Milán. El libro que estaba por publicarse sintetizando el trabajo antropológico desarrollado en el Perú -“Entre árboles, pantanos y esperanzas” llevaría por título, y él aparecía como colaborador principal- no logró disiparle la melancolía profunda que también lo había invadido. La llegada del hijo sólo en muy pequeña medida lo lograba sacar de ese estado.

En principio habían pensado que Antonio acompañaría a Awamble-puri hasta Lima, y de allí a Iquitos, donde ella, con ayuda de gente de la zona, llegaría por sus propios medios a su tribu. El niño quedaría con el padre en Italia. Así lo decidieron.

Llegado el momento de la partida, Antonio no pudo resistir el dolor y cambió de parecer: no aguantaba acompañarla hasta Perú, por lo que la despidió en el aeropuerto de Milán, con un beso apasionado “para todo un siglo”, según le dijo en italiano.

Ambos lloraron desconsoladamente. Luego, como siempre, el tiempo va cerrando -al menos un poco- las heridas. Aunque nunca del todo. De todos modos, para ambos la vida siguió su curso. Awamble-puri pudo rehacerse más rápidamente. Con algunas pequeñas dificultades que fue resolviendo sobre la marcha sin mayores sobresaltos, llegó de regreso a su hogar. Luego de la tremenda sorpresa inicial, fueron seis días de celebraciones para darle la bienvenida, en una confusa mezcla de alegría por el retorno, llanto por el fracaso, vergüenza y cólera por la deshonra. Nada se podía hacer con respecto a Antonio y el niño, que habían quedado en otro extremo del mundo. Sólo evocarlos, con tristeza, con odio, pocas veces con dulzura.

Para Antonio la separación fue infinitamente más traumática. Tres semanas después de la partida de Awamble-puri, en un rapto de emotividad, sin consultarlo con nadie y dejando el niño al cuidado de su madre, salió en forma abrupta hacia Perú. La misión que se había impuesto era traer nuevamente a su esposa hacia Italia, con la renovada promesa que ahora las cosas serían distintas. La idea de otro hijo pensó que podría motivarla, y eventualmente, unirlos más.

Tras varias peripecias prácticas, una tarde de torrencial lluvia tropical llegó, solo, al poblado mawambi. La sorpresa fue mayúscula.

Nunca quedó claro cómo fueron exactamente los acontecimientos. Para un desprevenido y prejuicioso observador occidental sería muy fácil decir que “los aborígenes se lo comieron”. La situación fue mucho más compleja. Seguramente como parte de alguna, al menos para nosotros, incomprensible práctica cultural mawambi, los varones de la tribu, luego de someterlo a un penoso juicio, le dieron muerte, luego de lo cual las mujeres pudieron ver el cadáver, y sólo después, cuando ya estaba trozado convenientemente, Awamble-puri fue llamada y convocada a comer el trozo que le ofrecían. Ella nunca supo qué pedazo de Antonio fue el que se comió (cocinado, valga aclarar). Al hacerlo sintió una rara combinación de sentimientos, pero fundamentalmente: venganza que hacía justicia.

Un pequeño hueso del pie -una falange del dedo gordo más precisamente- fue agregado a su collar, que sigue luciendo altiva en su mundo, esa selva que la vio nacer y crecer como hija de un soberano.

En Italia Pasquale nunca supo el final de esa historia; más aún, nunca supo nada de su madre. Sus abuelos silenciaron los hechos, y el muchachito creció convencido de otra versión, la que le inventaron, mucho más suave. Ahora es músico. Más exactamente: etnomusicólogo y -¿astucias de la razón?, ¿ironías del destino?- está por viajar al Amazonas para estudiar en terreno la música de los pueblos mawambi, en las profundidades de la selva peruana.

Publicado en ARGENPRESS, 22/DIC/09. Tomado del libro “Historias dulces color de rosa”, de próxima aparición.

The Low Road

Un hermoso homenaje a la solidaridad!
mc

By Marge Piercy

What can they do
to you? Whatever they want.
They can set you up, they can
bust you, they can break
your fingers, they can
burn your brain with electricity,
blur you with drugs till you
can t walk, can’t remember, they can
take your child, wall up
your lover. They can do anything
you can’t blame them
from doing. How can you stop
them? Alone, you can fight,
you can refuse, you can
take what revenge you can
but they roll over you.

But two people fighting
back to back can cut through
a mob, a snake-dancing file
can break a cordon, an army
can meet an army.

Two people can keep each other
sane, can give support, conviction,
love, massage, hope, sex.
Three people are a delegation,
a committee, a wedge. With four
you can play bridge and start
an organization. With six
you can rent a whole house,
eat pie for dinner with no
seconds, and hold a fund raising party.
A dozen make a demonstration.
A hundred fill a hall.
A thousand have solidarity and your own newsletter;
ten thousand, power and your own paper;
a hundred thousand, your own media;
ten million, your own country.

It goes on one at a time,
it starts when you care
to act, it starts when you do
it again after they said no,
it starts when you say We
and know who you mean, and each
day you mean one more.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Fidel Castro: La hora de la verdad

(El líder de la Revolución Cubana afirma que es evidente ya la gran
catástrofe que amenaza nuestra especie. Cuestiona los métodos brutales
con que la fuerza pública danesa aplasta la resistencia y advierte que
para los jefes del imperio, a pesar de sus maniobras y sus cínicas
mentiras, está llegando la hora de la verdad. Sus propios aliados
creen cada vez menos en ellos. En Copenhague y en cualquier otro país
del mundo, encontrarán la resistencia creciente de los pueblos que no
han perdido la esperanza de sobrevivir, dice Fidel)


Es evidente ya que una gran catástrofe amenaza nuestra especie. Quizás lo peor sea que el egoísmo ciego de una minoría privilegiada y rica pretenda lanzar el peso de
los sacrificios necesarios sobre la inmensa mayoría de los habitantes
del planeta.

Las noticias que llegan de la capital danesa reflejan caos. Los
anfitriones, después de concebir un evento en el que participarían
alrededor de 40 mil personas, no tienen forma de cumplir su palabra.
Evo, que fue el primero de los dos Presidentes del ALBA en llegar,
expresó profundas verdades que emanan de la cultura milenaria de su raza.

Aseguró, según las agencias de noticias, que tenía un mandato del
pueblo boliviano de bloquear cualquier acuerdo si el texto final no
satisface las alternativas. Explicó que el cambio climático no es la
causa sino el efecto, que estábamos en la obligación de defender los
derechos de la Madre Tierra frente a un modelo de desarrollo
capitalista, la cultura de la vida frente a la cultura de la muerte.
Habló de la deuda climática que los países ricos deben pagar a los
países pobres, y devolverles el espacio atmosférico arrebatado.

Calificó de ridícula la cifra de 10 mil millones de dólares anuales
ofrecidos hasta el año 2012, cuando en realidad se necesitan cientos
de miles de millones cada año, y acusó a Estados Unidos de gastar
trillones en exportar el terrorismo a Irak y Afganistán, y crear bases
militares en América Latina.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela habló el día 16
en la Cumbre a las 8 y 40 a.m., hora de Cuba. Pronunció un discurso
brillante, que fue muy aplaudido. Sus párrafos eran lapidarios.

Impugnando un documento propuesto a la Cumbre por la Ministra danesa
que presidía la Conferencia, expresó:

“…es un texto que viene de la nada, no aceptaremos ningún texto que no
venga de los grupos de trabajo, que son los textos legítimos que se
han estado negociando estos dos años”.

“Hay un grupo de países que se creen superiores a nosotros los del
Sur, los del Tercer Mundo…”

“…no nos extrañemos, no hay democracia, estamos ante una dictadura”.

“…venía leyendo algunas consignas que hay en las calles pintadas por
los jóvenes… Una: ‘no cambien el clima, cambien el sistema’… Otra:
‘si el clima fuera un banco, ya lo habrían salvado.’”

“Obama […] recibió el Premio Nóbel de la Paz el mismo día que envió 30
mil soldados a matar inocentes a Afganistán”.

“Apoyo el criterio de los representantes de las delegaciones de
Brasil, Bolivia, China, solo quería apoyar […] pero no me dieron la palabra…”

“Los ricos están destruyendo el planeta, ¿será que se van a otro
cuando destruyan este?”

“…el cambio climático es sin dudas el problema ambiental más
devastador de este siglo.”

“…Estados Unidos llegará si acaso a 300 millones de habitantes; China
tiene casi cinco veces más población que Estados Unidos. Estados
Unidos consume más de 20 millones de barriles diarios de petróleo;
China llega apenas a cinco o seis millones de barriles diarios. No se
puede pedir lo mismo a Estados Unidos y a China.”

“...reducir la emisión de gases contaminantes y lograr un convenio de
cooperación a largo plazo […] parece haber fracasado, por ahora. ¿La
razón cuál es? […] la actitud irresponsable y la falta de voluntad
política de las naciones más poderosas del planeta.”

“…la brecha que separa a los países ricos y pobres no ha dejado de
crecer pese a todas esas cumbres y promesas incumplidas y el mundo
sigue su marcha destructiva.”

“…El ingreso total de los 500 individuos más ricos del mundo es
superior al ingreso de los 416 millones de personas más pobres.”

“La mortalidad infantil es de 47 muertes por cada 1000 nacidos vivos
pero en los países ricos es de solo 5.”

“¿…hasta cuándo vamos a permitir que sigan muriendo millones de niños
por enfermedades curables?”

“Dos mil 600 millones viven sin servicios de saneamiento.”

“El brasileño Leonardo Boff escribió: ‘Los más fuertes sobreviven
sobre las cenizas de los más débiles.’”

“Juan Jacob Rousseau decía … ‘Entre el fuerte y el débil la libertad
oprime.’ Por eso es que el imperio habla de libertad, es la libertad
para oprimir, para invadir, para asesinar, para aniquilar, para
explotar, esa es su libertad. Y Rousseau agrega la frase salvadora:
‘Solo la Ley libera.’”

“¿Hasta cuándo vamos a permitir conflictos armados que masacran a
millones de seres humanos inocentes con el fin de apropiarse los
poderosos de los recursos de otros pueblos?”

“Hace casi dos siglos un libertador universal, Simón Bolívar dijo: ‘Si
la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca.’”

“Este planeta vivió miles de millones de años sin nosotros, sin la
especie humana; no le hacemos falta nosotros para que él exista, pero
nosotros sin la Tierra no vivimos…”

Evo habló en la mañana de hoy jueves. Su discurso será también inolvidable.

“Deseo expresar nuestra molestia por la desorganización y por las
dilaciones que existen en este evento internacional…”, dijo con
franqueza al inicio de sus palabras.

Sus ideas básicas:

“Cuando preguntamos qué pasa con los anfitriones, […] nos dicen que es
Naciones Unidas; cuando preguntamos qué pasa con las Naciones Unidas,
dicen que es Dinamarca, y no sabemos quién desorganiza este evento
internacional…”

“… estoy muy sorprendido porque solamente tratan de los efectos y no
de las causas del cambio climático.”

“Si nosotros no identificamos de dónde viene la destrucción del medio
ambiente […] seguramente nunca vamos a resolver este problema…”

“…están en debate dos culturas: la cultura de la vida y la cultura de
la muerte; la cultura de la muerte, que es el capitalismo. Nosotros,
los pueblos indígenas, decimos, es el vivir mejor, mejor a costa del otro.”

“…explotando al otro, saqueando los recursos naturales, violando a la
Madre Tierra, privatizando los servicios básicos…”

“…vivir bien es vivir en solidaridad, en igualdad, en
complementariedad, en reciprocidad…”

“Estas dos formas de vivencia, estas dos culturas de la vida están en
debate cuando hablamos del cambio climático, y si no decidimos cuál es
la mejor forma de vivencia o de vida, seguramente este tema nunca
vamos a resolverlo, porque tenemos problemas de vivencia: el lujo, el
consumismo que hace daño a la humanidad, y no queremos decir la verdad
en esta clase de eventos internacionales.”

“…dentro de nuestra forma de vivencia, el no mentir es algo sagrado, y
eso no lo practicamos acá.”

“…en la Constitución está el ama sua, ama llulla, ama quella: no
robar, no mentir, ni ser flojos.”

“…la Madre Tierra o la Naturaleza existe y existirá sin el ser humano;
pero el ser humano no puede vivir sin el planeta Tierra, y, por tanto,
es nuestra obligación defender el derecho de la Madre Tierra.”

“…saludo a las Naciones Unidas, que este año, por fin, ha declarado el
Día Internacional de la Madre Tierra.”

“…la madre es algo sagrado, la madre es nuestra vida; a la madre no se
alquila, no se vende ni se viola, hay que respetarla.”

“Tenemos profundas diferencias con el modelo occidental, y eso está en
debate en este momento.”

“Estamos en Europa, ustedes saben que muchas familias bolivianas,
familias latinoamericanas vienen a Europa. ¿A qué vienen acá? A
mejorar sus condiciones de vida. En Bolivia podía estar ganando 100,
200 dólares al mes; pero esa familia, esa persona viene acá a cuidar a
un abuelo europeo, a una abuela europea y al mes gana 1 000 euros.”

“Estas son las asimetrías que tenemos de continente a continente, y
estamos obligados a debatir cómo buscar cierto equilibrio, […]
reduciendo estas profundas asimetrías de familia a familia, de país a
país, y especialmente de continente a continente.”

“Cuando […] nuestras hermanas y hermanos vienen aquí a sobrevivir o a
mejorar sus condiciones de vida, son expulsados, existen esos
documentos llamados de retorno […] pero cuando los abuelos europeos
hace tiempo llegaban a Latinoamérica nunca eran expulsados. Mis
familias, mis hermanos no vienen acá a acaparar ni minas, ni tienen
miles de hectáreas para ser terratenientes. Antes nunca había visas
ni pasaportes para que llegaran a Abya Yala, ahora llamada América.”

“…si no reconocemos el derecho de la Madre Tierra, en vano vamos a
estar hablando de 10 000 millones, de 100 000 millones, que es una
ofensa para la humanidad.”

“… los países ricos deben acoger a todos los migrantes que sean
afectados por el cambio climático y no estarlos retornando a sus
países como les están haciendo en este momento…”

“…nuestra obligación es salvar a toda la humanidad y no a la mitad de
la humanidad.”

“…el ALCA, Área de Libre Comercio en las Américas. […] no es Área de
Libre Comercio en las Américas, es un área de libre colonización en
las Américas…

Entre las preguntas que sugería Evo para un referéndum mundial sobre
el cambio climático estaban:

“… ¿Está usted de acuerdo con restablecer la armonía con la
naturaleza, reconociendo los derechos de la Madre Tierra?...”

“… ¿Está usted de acuerdo con cambiar este modelo de sobreconsumo y
derroche, que es el sistema capitalista?...”

“… ¿Está usted de acuerdo con que los países desarrollados reduzcan y
reabsorban sus emisiones de gases de efecto invernadero…?

“… ¿Está usted de acuerdo en transferir todo lo que se gasta en las
guerras y en destinar un presupuesto superior al presupuesto de
defensa para el cambio climático?...”

Como se conoce, en la ciudad japonesa de Kyoto, en el año 1997 se
firmó el Convenio de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que
obligaba a 38 países industrializados a reducir sus emisiones de gases
de efecto invernadero en un determinado porcentaje con relación a las
emitidas en 1990. Los países de la Unión Europea se comprometieron al
8%, y entró en vigor en el año 2005, cuando la mayoría de los países
firmantes ya lo habían ratificado. George W. Bush, entonces
presidente de Estados Unidos --el mayor emisor de gases de efecto
invernadero, responsable de la cuarta parte del total de estos--,
había rechazado el convenio desde mediados de 2001.

Los demás miembros de Naciones Unidas siguieron adelante. Los centros
de investigación continuaron su tarea. Es evidente ya que una gran
catástrofe amenaza nuestra especie. Quizás lo peor sea que el egoísmo
ciego de una minoría privilegiada y rica pretenda lanzar el peso de
los sacrificios necesarios sobre la inmensa mayoría de los habitantes
del planeta.

Esa contradicción se refleja en Copenhague. Allí miles de personas
están defendiendo con gran firmeza sus puntos de vista.

La fuerza pública danesa utiliza métodos brutales para aplastar la
resistencia; muchos de los que protestan son arrestados
preventivamente. Me comuniqué con nuestro canciller Bruno Rodríguez,
que estaba en un acto de solidaridad en la capital de Copenhague,
junto a Chávez, Evo, Lazo y otros representantes del ALBA. Le pregunté
a quiénes estaba reprimiendo con tanto odio la policía danesa,
retorciéndoles los brazos y golpeándolos repetidamente por la espalda.
Me respondió que eran ciudadanos daneses y de otras naciones europeas
y miembros de los movimientos sociales que demandaban a la Cumbre una
solución real ahora para enfrentar el cambio climático. Me dijo,
además, que a las 12 de la noche continuarían los debates de la
Cumbre. Cuando hablé con él era ya de noche en Dinamarca. La
diferencia horaria es de seis horas.

Desde la capital danesa, nuestros compañeros informaron que lo de
mañana viernes 18 es peor. A las 10 de la mañana se suspenderá durante
dos horas la Cumbre de Naciones Unidas y el Jefe del Gobierno de
Dinamarca sostendrá un encuentro con 20 Jefes de Estado invitados por
él a discutir con Obama “problemas globales”. Así denominan la reunión
cuyo objetivo es imponer un acuerdo sobre el cambio climático.

Aunque en la reunión participarán todas las delegaciones oficiales,
sólo podrán opinar “los invitados”. Ni Chávez, ni Evo, por supuesto,
se encuentran entre los que pueden emitir su opinión. La idea es que
el ilustre Premio Nobel pueda pronunciar su discurso preelaborado,
precedido por la decisión que se adoptará en esa reunión de transferir
el acuerdo para fines del año próximo en la Ciudad de México. A los
movimientos sociales no se les permitirá estar presentes. Después de
ese show, en el salón principal del evento proseguirá la “Cumbre”
hasta su ingloriosa clausura.

Como la televisión transmitió las imágenes, el mundo pudo contemplar
los métodos fascistas empleados en Copenhague contra las personas.
Jóvenes en su inmensa mayoría, los manifestantes reprimidos se ganaron
la solidaridad de los pueblos.

Para los jefes del imperio, a pesar de sus maniobras y sus cínicas
mentiras, está llegando la hora de la verdad. Sus propios aliados
creen cada vez menos en ellos. En México, como en Copenhague y en
cualquier otro país del mundo, encontrarán la resistencia creciente de
los pueblos que no han perdido la esperanza de sobrevivir.


Fidel Castro Ruz

Diciembre 17 de 2009
(tomado de Juventud Rebelde, viernes, 18 de diciembre de 2009)

martes, 15 de diciembre de 2009

El elogio a la banalidad en la cultura pooph: La insoportable frivolidad del ser


Lo mismo da ser Sarah Palin, Paris Hilton, Michael Phelps, Mussolini o el Che Guevara. Todos merecen el mismo respeto y admiración de los pooph porque son famosos.

Por Jorge Majfud
(ARGENPRESS CULTURAL)

Alguna vez Fedor Dostoyevski observó que cualquiera podía hacerse famoso en cualquier momento. Como no todos podían ser Darwin, Franklin o Fedor Dostoyevski, cualquiera podía pasar a la historia asesinando a un emperador o a un presidente. Si el precio era muy alto, aun quedaban otras opciones. Creo que más famoso, aunque cien años tardío, es la popular idea de Andy Warhol que en los sesenta, en pleno nacimiento de la cultura pop, predijo que en el futuro todos serían famosos por quince minutos, para lo cual bastaba con estar “en el lugar correcto o en el incorrecto, en el momento exacto o en la peor situación posible”. No es casualidad, si consideramos que Dostoyevski es hijo del siglo del periodismo escrito como Warhol es hijo del siglo del espectáculo mediático de la televisión.

Hace pocos días y no muy lejos, el matrimonio Tareq and Michaele Salahi decidió colarse en la fiesta de recepción que el presidente Obama daba al primer ministro indio Manmohan Singh. Los Salahi se fotografiaron con un gran número de estrellas de la política nacional. El exótico ministro de la segunda nación más grande del mundo no fue considerado en este paseo de la fama.

Pero la consagración de los Salahi llegó cuando fueron descubiertos. Este inconveniente, que dudosamente puede atribuirse a un error de cálculo, puso a la pareja bajo investigación y la envistió con los quince minutos de fama que pretendían para promocionarse. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que en la cultura pooph promoción y fama significan dinero.

Nada importa el contenido de lo que uno tenga para ofrecer sino, simplemente, estar o pasar por debajo de las luces y las cámaras que apuntan al centro del mundo. Lo mismo da ser Sarah Palin, Paris Hilton, Michael Phelps, Mussolini o el Che Guevara. Todos merecen el mismo respeto y admiración de los pooph porque son famosos. Los medios son los fines. Los medios confieren divinidad todo lo que tocan. En este momento, el señor y la señora Salahi se encuentran bajo investigación policial mientras venden sus entrevistas a medio millón de dólares cada una.

Hace unas semanas una pareja en Fort Collins, Colorado, denunció que su hijo había salido volando en un globo de helio que su padre, Richard Heene, había construido en el patio de su casa. Como los niños son asunto serio en Estados Unidos, rápidamente movilizaron a la policía y lograron atraer la atención de las cadenas más importantes de televisión. Las horas de persecución aérea del globo terminaron con la aparición del niño en el altillo de la casa. En lo que parecía el clímax del orgasmo mediático, Larry King entrevistó a la familia y al niño, Falcon [halcón] Heene, quien involuntariamente confesó: “we did this for the show” (lo hicimos para el espectáculo).

Los padres del ahora célebre Niño del Globo habían planeado sus quince minutos de fama con la intención de promover un posible reality show. Lo cierto es que montaron un reality show más real y más espectacular que cualquier reality show convencional.

No son la excepción. Nuestra cultura es un inmenso, un inocentemente perverso reality show alimentado por la banalidad, la vana vanidad de la cual quizás somos victimas alguna vez en cuando todos los mortales.

Ahora, si alguien pensó que esta es una locura anglosajona está equivocado. El resto del mundo está en el mismo negocio, con el agravante de que son copias de copias en nombre de la originalidad.

No nos vayamos muy lejos. Recordemos el pasado concurso de talentos Viva el Sueño. El titulo es significativo, si recordamos la obra maestra de Calderón de la Barca, La vida es sueño (1635). Fedro, el participante más elogiado por el jurado, casi nunca criticado, victima del voto nunca suficiente del público machista y homofóbico, canta muy afinado y llora mientras repite lo que el jurado y el mundo repiten: “su propuesta es original”, “su virtud es ser único”, “me propuse mostrar algo diferente”, etc.

Fedro es rechazado por ser gay. Esta es una verdad conveniente. En el fondo todos saben que ser gay es un negocio de moda, como antiguamente en las cortes de los reyes eran populares los enanos. El público consume lo que rechaza, aplaude lo que evita, admira lo que odia, destruye lo que ama, digiere lo que es políticamente correcto mientras el artista remeda originalidad y el jurado y los especialistas repiten las mismas frases que incluyen un menú de elogios orgásmicos e inevitables insultos que pretenden vender como crítica o sinceridad. La fábrica de ídolos es también un picadero de carne humana. Carne humana a muy alto precio.

Fedro, el candidato a ídolo mexicano canta, se viste y se peina y llora como Adam Lambert, el american idol del mismo año. Como Adam, Fedro llegó a la final pero no pudo ser rey, idol o ídolo. Comparten el mismo estilo, la misma opción sexual y posan de victimas de la sociedad. De hecho lo son. Victimas de la sociedad y productos del mercado. Las verdaderas victimas, los discriminados no famosos, son así revindicados, más que representados, por estas originales copias de copias, producto de productores.

Sí, claro, en el mundo hay lugar para todos. Por suerte. Lamentablemente la historia insiste en lo contrario: en la uniformización, en la imposición de “lo que se parece a nosotros” hasta cuando parece diferente. Fedro, Adam, los ídolos de la cultura pooph nunca desafían mientras desafían; nunca salen de lo políticamente correcto mientras escandalizan. Sus transgresiones son variaciones adaptadas a las reglas preestablecidas del éxito, tal como lo entiende el mercado. La referencia de los jueces de “hay un mercado para ti allá afuera”, es explícita y es recibida con algarabía por el rebelde pooph. Sin embargo, estas nuevas y originales propuestas son simples remedos de lo que se encuentra en cada rincón de la nueva cultura dominante, que es la cultura del mercado: la frivolización y el narcisismo.

En un mundo en que todos pueden obtener su fama por quince minutos, la ansiedad que produce carecer de ella es democrática y dominante. Pero si todos son famosos nadie lo es. Razón por la cual esta ansiedad por ser el centro de las miradas del mundo se vuelve una obsesión, como la anorexia o la conexionimia.

La fama ya no es la consecuencia o el medio para promover una propuesta artística, ideológica, religiosa o filosófica. Cualquier camino que conduce a ella es válido. Ya no es necesario ser Edison, la Madre Teresa, Michel Foucault, Noam Chomsky o Eduardo Galeano para ser famoso. Los verdaderos famosos han demostrado que para la cultura pooph la fama no depende del contenido sino del envase. Un envase célebre puede inducirnos a tomar el mejor vino o Coca-Cola, agua mineral o aguas servidas. Ya ni siquiera es necesario recurrir al engaño. El éxito de la cultura de la banalidad es tanto y tan abrumador que cualquier pretensión de algo más allá, algo con contenido, algo con profundidad, algo que quede después del pooph es tomado como el acto más ridículo, objeto de burla a boca partida. Lo políticamente correcto, lo único que los nuevos cerebros adiestrados en la frivolidad son capaces de soportar es el peso de la banalidad, de la repetición en nombre de la originalidad, de la esclavitud intelectual y espiritual en nombre de la liberación, de las célebres excusas del tipo: “no sé qué es esto pooph que me salió, pero es muy bueno por que me gusta, es lindo, habla de cómo soy yo, yo mismo, yo único…”

Todo en nombre de la genialidad


La catástrofe ecológica, las toneladas de basura que cada día arrojamos al cielo y a los mares no es un fenómeno aislado. Ni siquiera es una metáfora. Es parte de la erosión y la producción de desechos que la cultura resultante e imperante arroja cada día sobre la humanidad como si se tratase del mejor abono. Porque nada es casual ni gratuito. Todo tiene un precio.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Carlos Ulanovsky: "En el periodismo soy un continuo aprendiz"


“no me parece que la misión del periodista deba ser ir a joder a alguien... En lugar de sacarle una frase que hiciera un titulazo, prefería sacarle una frase inteligente…”.

Ulanovsky es un veteranazo del periodismo argentino. Historiador de la profesión, crítico de medios, pensador y eterno aprendiz... Sus reflexiones acerca del periodismo radial hacen de esta entrevista una lectura importante para los y las colegas de ese medio en Puerto Rico.
manolo

Carlos Ulanovsky –periodista con una destacada trayectoria en los distintos medios de comunicación, y autor de doce libros en los que se destaca su trabajo como historiador y crítico de los medios– acaba de publicar su último libro ¡Qué desastre es la TV! (pero cómo me gusta...), una historia de la televisión argentina desde 1999 a la fecha, en coautoría con Pablo Sirvén, y que completa su anterior libro Estamos en el aire, sobre los orígenes y la evolución de la televisión.
Actualmente es columnista de La vuelta en Radio Continental, y es conductor de su programa Reunión Cumbre en Radio Nacional.
En esta entrevista, pone en evidencia su agudo conocimiento sobre los medios, sus preferencias por la radio y por el periodismo reflexivo que explica con extensión, profundidad y, especialmente con humildad. Ulanovsky, experto entrevistador, resalta la importancia del carácter educativo de las entrevistas, dirección hacia la que nos encaminamos en esta sección del portal.

—En un contexto en el que los medios de comunicación y el periodismo están siendo revisados y cuestionados, ¿qué palabras elegiría usted para describir la profesión y la tarea de un periodista?

—La coyuntura no debería influir. El ejercicio del periodismo es lo de siempre: buscar información, transmitirla a la gente con la mayor honestidad posible, desligarse de operaciones o influencias espurias, hacer lo más de lo menos permitido, volver visible lo evidente, interpretar lo más cabalmente posible el tiempo y el mundo que nos toca vivir y habitar, explicar con extensión, profundidad y, especialmente, humildad.
En eso –poco más, poco menos– consiste nuestra tarea. No concibo al periodismo ni como sumisión al poder ni como molestia al poder. Es tan inútil un periodista incapaz de meterse en determinadas situaciones como un periodista que está todo el tiempo suponiendo que arma y desarma conspiraciones.
Ni este que atravesamos, ni muchísimos otros que ya pasaron, fueron tiempos sencillos o fáciles para el periodismo. Cada momento tuvo su particular atractivo pero también su dificultad. La dificultad de este momento es que, una vez más, se han polarizado las opiniones sobre ciertos temas. Y todo se ha vuelto un poco extremo. Lo cual hace que sea más difícil poder mantener nuestra mente abierta. La nefasta idea, surgida de muchos sectores, de que o estás conmigo o sos mi enemigo, no es nada estimulante para quienes como nosotros tenemos en la libertad de pensamiento uno de nuestros máximos capitales expresivos.

—Usted contó que –en una época en la que hacía muchas entrevistas– en general esas entrevistas eran a favor del entrevistado, no en contra, y que eran entrevistas muy trabajadas, muy editadas. La idea era que brillara el entrevistado, no el entrevistador, y ese período fue una gran enseñanza para Ud., que dijo: “no me parece que la misión del periodista deba ser ir a joder a alguien… En lugar de sacarle una frase que fuera un titulazo prefería sacarle una frase inteligente…”. Esa es también la premisa de educ.ar en sus entrevistas: queremos que les sirvan a nuestros usuarios para pensar, intentamos tomar del entrevistado lo que más sabe, conceptos, ideas que les sirvan a los docentes para enseñar y aprender. ¿Cuál cree Ud. que es el mayor valor de este tipo de entrevistas?

—Tuve en mi condición de entrevistador varias etapas. Una inicial, que duró hasta mi primer alejamiento de la Argentina, en 1974, se caracterizó por la agresividad. En Confirmado (1965-1968 y 1970-1971) hacía una sección de entrevistas titulada "Reportajes Insolentes". En La Opinión (1971-1974) hice críticas de radio, televisión y teatro musical desde las que traté a algunas personas con mucha impiedad. Y eso mismo hice, con el recurso del humor, en Satiricón (1972-1974). Luego cambié ese estilo porque cambió la persona que soy. Siempre digo que el máximo logro de cualquier periodista es el de realizarse como persona. Yo busqué, trabajé esa realización y desde entonces me hace sentir muy feliz mi manera nueva de enfocar el trabajo. En Clarín (1983-1990) me tocaba hacer un largo reportaje cada quince días y ahí me di cuenta lo gozoso que me resultaba ir a buscar lo mejor del entrevistado y no lo peor.
Realmente creo que la misión fundamental del periodista no debe ser ir a fastidiar al entrevistado. Desde 2001, en diversas radios, hago un programa que primero se llamó El disfrute de la semana y ahora se llama Reunión Cumbre. Es simple: es un programa de actualidad pero mirado desde el tinglado de la actualidad cultural, del espectáculo, de los medios, en el que junto a cuatro figuras y dialogo con tranquilidad y atención y respeto. Allí también el objetivo es que los invitados se sientan estimulados por mis preguntas y todos aprendamos algo más.
En el caso de esta entrevista, lo más positivo es que me están invitando a pensar y a hacerlo con entera libertad. Ojalá responda a la altura de tales circunstancias. Ustedes dirán.

—¿Qué corriente periodística le resulta más interesante, hablando siempre del género entrevistas?

—Me gustan las entrevistas que tienen preparación. Odio las entrevistas “al paso”. Como cada tanto saco libros estoy acostumbrado a ser entrevistado por gente que me pregunta cosas sin haber leído el libro y lo hace con esta fórmula: ”Hablanos un poquito de tu libro”. Un poquito quiere decir, además, ”ni se te ocurra hablarme mucho”. Cuando entrevisto al autor de un libro, es porque he leído el libro; cuando hablo con un director de cine es después de haber visto su película, y así. Es lo mínimo que uno puede hacer. Del entrevistado, me gusta la calidad de declarante que, cualquiera sea su actividad, ha reflexionado suficientemente sobre ella y tiene cosas novedosas para decir.

—Sus libros Paren las rotativas I -1920–1969 y Paren las rotativas II - 1970–2000 dan cuenta de las distintas épocas de la prensa nacional, con testimonios de más de cien entrevistados, datos de archivo, imágenes y textos periodísticos de todas las épocas. Si tuviera que elegir hoy al menos cinco notas, entrevistas, datos de archivo o imágenes que reflejaran las transformaciones de los últimos diez años de nuestro país ¿cuáles elegiría?

—Es una pregunta muy difícil, porque para responderla debería hacer una cantidad de cosas que no tengo tiempo de hacer. Entonces, lo que digo es que mi condición principal de periodista sigue siendo la del continuo aprendiz. Con el periodismo he aprendido, conocido casi todo lo que, por diversas limitaciones, no aprendí en las aulas. El periodismo da permanentemente oportunidades para aprender, para especializarse, para buscar nuevos caminos. Y es una tarea en la que con inusitada frecuencia hay que tomar decisiones, y ese aprendizaje hace crecer. Le estoy muy agradecido a la gente que, a lo largo de mi ya extensa carrera me enseñó cosas.

—Otro de los valiosos libros que ha escrito es Siempre los escucho. En él menciona que “hace más de una década, en la Argentina, las radios no se escuchaban por Internet, no existían las botoneras digitales programables y la telefonía celular estaba en sus inicios…”. ¿Cómo se actualiza la radio hoy con las nuevas tecnologías? ¿Podemos hablar de que se han producido innovaciones? ¿Qué cree que es innovar en radio hoy?

—La radio se renueva constantemente con nuevas y fascinantes tecnologías. El próximo paso –dentro de algunos años–.será la digitalización, lo que dará muchas mayores oportunidades de participación, de interactividad y de asistir a una radio con volumen. Innovar en radio hoy es reproducir los antiguos caminos de la magia. La radio sigue teniendo una promesa básica formidable: en un extremo del circuito, alguien frente a un micrófono le habla a alguien al que no ve, y el que recibe ese mensaje, que tiene propósitos masivos, siente que le están hablando únicamente a él. Innovar en radio hoy es renovar la apuesta por hacer una radio inteligente, rica en vocabulario y en imaginación.Y no caer en la superstición empobrecedora de que todo hay que decirlo en no más de dos minutos.

—¿Qué programas en la historia de la radio nacional son sus favoritos? ¿Por qué? ¿Qué extraña de los viejos programas de radio y qué festeja de los nuevos?

—Desde siempre he escuchado mucha radio. En el prólogo de Días de radio admitía que la radio había sido, desde que tenía cuatro o cinco años, parte de mi memoria constitutiva: me he hecho en radio.Y también por contar con ese archivo natural pude hacer ese libro sobre la historia de la radio. En los tiempos que corren, reconozco la tarea de gente como Alejandro Dolina, Mario Mactas, Hugo Paredero… entre muchos otros, porque no le ponen límites a su inteligencia. De los viejos programas extraño la ficción, que me parece un género ideal de la radio; de los nuevos, celebro los que se permiten tiempo, juego e ingenio.

—¿En qué le gustaría investigar, trabajar, incursionar, y que aún no haya podido abordar? ¿Qué es lo que hoy le despierta mayor entusiasmo, al menos en lo profesional?

—Me gustaría quedarme para siempre en la radio, en especial probando nuevos géneros, cosas que hasta ahora no hice, como por ejemplo un programa de música que se llame “La música que pasamos aquí”.

Entrevista realizada por Verónica Castro. Artículo publicado en Educ-ar. Portal educativo del Estado argentino.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Elecciones en Chile: Gana quien llegue segundo


Por Ernesto Carmona

La presidencia chilena no se definirá este domingo 13 de diciembre, sino en el balotaje o la segunda vuelta del 17 de enero. La candidatura del mega empresario Piñera obtendrá la mayoría relativa de los votos, arriba del 30%, pero la presidencia chilena se define con la mitad más uno de la votación efectiva.

La mayor incógnita de la elección presidencial del domingo no es quién llegará primero, sino quien saldrá segundo y deberá medirse en enero con Piñera. Todas las encuestas indican que el derechista Sebastián Piñera ganará por mayoría simple y con un escaso margen de ventaja sobre alguno de sus dos contendores principales, el demócrata cristiano Eduardo Frei, de la Concertación por la Democracia, que gobierna desde hace 20 años, y el joven candidato Marco Enríquez-Ominami, una suerte de fenómeno político-mediático dispuesto a patear el tablero o por lo menos tirar el mantel de la mesa del “consenso” que alimenta a la clase política gobernante.


Las candidaturas

Eduardo Frei Ruiz-Tagle ya fue presidente (1994-2000), en un gobierno que pasó sin pena ni gloria. Privatizó el agua, intensificó la globalización, permitió que la española Endesa construyera la represa Ralco, que desató un conflicto con la etnia pehuenche. Se opuso al “royalty” simbólico aplicado al cobre que explotan corporaciones nacionales y extranjeras prácticamente gratis. Liberó el mercado de capitales para facilitar la exportación de utilidades corporativas. En un trato con Carlos Menem negoció el suministro de gas doméstico argentino pero el acuerdo fue incumplido por las corporaciones transnacionales energéticas que explotan ese recurso en el vecino país, creándose así una odiosa dependencia energética. Cerró las minas de carbón, jamás recibió a los familiares de las víctimas de la dictadura e hizo titánicos esfuerzos por sacar a Pinochet de la prisión de Londres (1998/1999) “para juzgarlo en Chile”, tarea que en definitiva cumplió Ricardo Lagos (2000-2006), entre muchos otros hechos que caracterizaron su gobierno. Hoy la paradoja es que la justicia dictaminó que su padre, el ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970) fue asesinado por la mano larga de Pinochet en 1982.

El partido Demócrata Cristiano (PDC) apoyó el golpe militar contra Allende (excepto 13 dirigentes que pasaron a la historia política porque el 13 de septiembre de 1973 cuestionaron el golpe acaecido dos días antes). Frei Montalva (el padre) defendió el golpe en entrevistas a la prensa extranjera, como una ofrecida en 1973 al franquista diario ABC de España. Además, el 8 de noviembre de 1974 envió una histórica carta justificando el golpe ante el político demócrata cristiano italiano Mariano Rumor, entonces presidente de la Internacional Demócrata Cristiana, quien se mostró contrariado con la postura de sus camaradas chilenos, y ése es un texto que hasta hoy puede leerse en Internet (http://josemiguelhuerta.blogspot.com/2008/09/carta-de-frei-mariano-rumor-texto.html).

A los pocos años, el PDC retiró su apoyo al régimen militar, sus militantes abandonaron los altos cargos en el gobierno dictatorial, excepto unos pocos que siguieron con los militares y abandonaron su tienda política. El padre del candidato se convirtió en el líder de la oposición a la dictadura que hegemonizó su propio partido y se construyó la alianza de socialistas y radicales social demócratas que hoy se conoce como Concertación de Partidos por la Democracia, coalición desgastada que lleva 20 años en el poder, con dos periodos presidenciales DC (Patricio Aylwin 1990-1994) y Eduardo Frei Ruiz Tagle (1994-2000) y dos socialistas (Ricardo Lagos 2000-2006) y Michelle Bachelet (2006-2010). Actualmente, los períodos presidenciales son de 4 años, mientras el país sigue normado por la Constitución de 1980, de la dictadura, carta reformada en varias oportunidades por la Concertación y así legitimada por la Concertación y el resto del espectro político representado en el parlamento, que excluye a la izquierda por efecto de la ley electoral binominal que fue pensada para la alternancia en el poder de la coalición de extrema derecha Alianza por Chile y la Concertación, de centro derecha.

Sebastián Piñera es un multimillonario en dólares que aparece en el ranking mundial de la revista Forbes, co-propietario de la línea aérea LAN y del Canal 11 de TV (que perteneció antes a Gustavo Cisneros), entre otros negocios. Pertenece al partido Renovación Nacional (RN), que junto con la Unión Demócrata Independiente (UDI) acogió a los principales colaboradores políticos de Pinochet y construyó la Alianza por Chile. Pero estos dos partidos, pese a que tienen un solo candidato presidencial, compiten entre sí en senadores y diputados que también se eligen también el domingo, y libran una sorda y violenta pugna con matones que se destruyen mutuamente la propaganda. El partido más grande del país es la UDI, comparable al Partido Popular español heredero del franquismo, con un 18% de electorado que también se pondrá a prueba en la contienda del domingo.

Y el tercer candidato es Marco Enríquez-Ominami (MEO), de 36 años, hijo del fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, Miguel Enríquez, quien murió en combate a los 30 años (el 5 de octubre de 1974, cuando su hijo tenía 16 meses). Marco fue criado por el senador socialista renovado Carlos Ominami, que cuando fue ministro de Economía de Patricio Aylwin le llamaban “samurai del neoliberalismo”, por su ancestro japonés y su vocación de economista neoliberal.

El joven postulante fue diputado por el partido Socialista hasta el 12 de junio de 2009 (renunció el día de su cumpleaños Nº 36) y está signado por sus dos apellidos paternos (Enríquez-Ominami) que adoptó legalmente y representan posturas políticas contrapuestas. Su candidatura es transversal, con matices de izquierda, centro y derecha, pero la fortaleza de su discurso radica en su crítica al sistema político de cuotas de poder implantado por la cúpula de la Concertación en los últimos 20 años. Tampoco pudo participar en una elección primaria porque la coalición gobernante no quiso hacerla e impuso la candidatura de Frei desde arriba. Tiene gran arraigo entre la juventud (que en Chile vota poco porque hay más de dos millones con edad para sufragar pero que no se inscriben) y en quienes observan a la Concertación con cierto hastío, entre ellos muchos adultos, incluso gente del PS y ex miembros del MIR, que ya no existe formalmente como partido.

Matices de (todas) las candidaturas
Mientras Bachelet exhibe una alta popularidad superior al 70%, la Concertación no ha podido transferir ese atributo a su candidato, que ha estado descendiendo en las encuestas. El apoyo gubernamental no prende y cuando se trata de endosar más bien rebota como un cheque sin fondos. Por su parte, Piñera, que hace un año tenía el triunfo asegurado, también ha descendido, a la vez que se acentúa la pelea intra-Alianza por los cargos legislativos. La sorpresa es que ME-O hace cuatro meses tenía 1% de aceptación pero subió a 20% en las últimas encuestas de hace un mes, donde Frei aparece con 26% y Piñera con 36%. No se sabe cuánto ha crecido este candidato en los últimos 30 días en que no se han hecho encuestas creíbles. El crecimiento meteórico de 1% a 20% indica que hay muchos ciudadanos queriendo tirar también el mantel y esto ha obligado a Frei a radicalizar su discurso hacia la izquierda, con promesas de “más Estado” (y por ende, más salud, educación, etc.), derogación de la ley de amnistía de Pinochet (que dejó en la impunidad a miles de autores de asesinatos de dirigentes políticos y sindicales, gente sencilla y no tan relevantes como su ilustre padre), y cese de la aplicación de la ley antiterrorista de la dictadura a los movimientos sociales, aplicada con entusiasmo por el gobierno Bachelet al movimiento mapuche, al punto de irritar al Consejo de DDHH de la ONU.

En el complejo cuadro chileno hay un cuarto candidato, el ex ministro y embajador de la Concertación Jorge Arrate, que al igual que ME-O renunció al PS y despertó la ilusión de un nuevo referente para la izquierda o un partido socialista de verdad, no socialdemócrata, pero esta opción se ha diluido. Arrate tuvo que hacerse militante comunista por razones “técnicas” y es el candidato del PC, que además apoya a Frei en la segunda vuelta en virtud de un “pacto contra la exclusión” que le permitió postular a 12 candidatos a diputados en distritos que serán votados por la Concertación. Estos candidatos aparecen más fotografiados con Frei que con su propio abanderado, Arrate, que por otra parte está llamando abiertamente a votar por Frei en la segunda vuelta. Y de esta manera, la Concertación tiene en la práctica a dos candidatos en la primera vuelta del domingo. Al subir del 1% al 7% en pocos meses, Arrate aseguró la supervivencia legal del PC como partido político y probablemente supere el mínimo de 5% que exige la ley para ese estatus. En definitiva, el PC “se la juega” por dos candidatos: Frei y Arrate.

Y en la incógnita de quién pasará a la segunda vuelta, Arrate no tiene posibilidad real alguna y Frei también carece de seguridad absoluta, mientras ME-O desafía a la clase política que se reparte el poder en Chile desde hace 20 años, el gobierno y la oposición, la centro-derecha representada por la Concertación+Frei y la derecha-derecha encarnada por la Alianza derechista+Piñera. Por eso, lo que está en juego el domingo no es el primero, sino el segundo puesto en la votación popular que deberá dirimir quién pasa a la segunda vuelta. En la política chilena podría haber sorpresas en los próximos 35 días.

viernes, 18 de septiembre de 2009

El secreto de los últimos musulmanes en España



Entrevista a Luce López-Baralt

La investigadora puertorriqueña Luce López-Baralt no deja de sorprender con sus investigaciones y hallazgos. Sus entrevistas son siempre reveladoras de un mundo del que procedemos y apenas conocemos.

Por Adriana Cortés Colofón
La Jornada Semana, México

Toda una vida dedicada al estudio de la literatura árabe…—¿Aún hay prejuicios sobre el tema?
—Me entristece decir que aún hay prejuicio en torno al tema, y de ello he sido víctima directa en algunas ocasiones. Con todo, la fuerza misma de los estudios sobre el campo, tan pertinente en la actualidad, es tal, que ello mismo va demoliendo antiguas fobias y malquerencias. Pienso que hay que comprenderlas sin asombro y con generosidad: la España del Siglo de Oro aún era parcialmente oriental, híbrida y mestiza, y esta verdad histórica no es fácil de asumir después de cinco siglos de silencio oficial. Aspiro con mi reciente libro a deshacer prejuicios y a abrir nuevas sendas de investigación. También aspiro a algo muy conmovedor para mí: a haber devuelto a la vida a toda una comunidad silenciada, que al fin puede hablar directamente a la posteridad. Su antiguo secreto es ahora de todos.

—¿Por qué su interés en la literatura árabe?

—Para mí es un gran misterio el porqué de mi inclinación al mundo y a la cultura árabe. Sólo puedo recordar que los Reyes Magos me trajeron una noche la versión infantil de Las mil y una noches, con mi nombre “Lucecita” escrito en la portada. Para mí aquello resultó mágico: una mano ultramundana sabía mi nombre y lo escribía sobre un texto lleno de magia y misterio. Los pocos objetos orientales que había entonces en mi casa me imantaban de manera especial: un incensario, una daga toledana. Curioso: no tengo familia árabe y no había escuchado nunca el idioma cuando lo comencé a aprender a los dieciséis años, sola, con la única ayuda de un libro prestado por un amigo de origen libanés. Estudié literatura española en Puerto Rico, Madrid y New York, y ya en Harvard me dediqué al poeta más raro de las letras españolas: San Juan de la Cruz. Lo amaba por misterioso, pero sus enigmas no me ofendían, como a Menéndez Pelayo, sino que me enamoraban. Raimundo Lida, mi director de tesis doctoral, quedó tan impresionado con la contrapartida islámica de San Juan, que el Departamento me becó y me mandó a Beirut a estudiar la lengua árabe y el misticismo islámico.

—¿Qué reto implicó para usted la lectura de los textos de los últimos musulmanes en España?
—La literatura secreta de los últimos musulmanes de España se conserva en manuscritos de los siglos XVI y XVII, inéditos en su mayoría. Estas crónicas clandestinas, redactadas en un castellano entreverado de aragonesismos y arabismos, están transliteradas con caracteres árabes. De ahí que el descifrar estos textos secretos constituya un reto, tanto para el hispanista como para el arabista, pues hay que saber los dos códigos –el español y el árabe– para poderlos leer. La primera noticia que nos dan estos códices es acerca del estado de hibridez cultural de los moriscos, que ya no podían expresarse en el árabe clásico de sus antepasados, sino en el idioma de sus opresores, el castellano. De otra parte, los textos que rescatamos hoy del olvido también nos permiten hacernos un cuadro más adecuado de la literatura española del Siglo de Oro: hoy sabemos que, junto a los autores que hoy consideramos clásicos, como Garcilaso, Lope, Cervantes y Quevedo, había una literatura subterránea y contestataria que los moriscos escribían desde la más estricta clandestinidad.

—¿Por qué son incómodos estos textos para el lector occidental?

—Porque nos presentan un mundo cultural y religioso que pasó a ser prohibido y, por lo tanto, desconocido, sorprendente e incluso incómodo para nuestros ojos occidentales. Los textos, leídos en su conjunto, parecerían pensar a España al revés: celebran al profeta Mahoma–incluso en sonetos endecasílabos–, lloran la caída de Granada, denuncian a la Inquisición, reescriben leyendas pías y rituales religiosos islámicos, dan noticia de cómo huir clandestinamente de la España inquisitorial y cómo regresar a ella en secreto, tal como hizo el morisco Ricote. Por más, entre los tratados moriscos espigamos uno particularmente inaudito, que publiqué hace años como libro independiente y que ahora resumo y actualizo: El Kama Sutra español. Se trata de un opúsculo sobre la casuística matrimonial dentro del contexto islámico, en la que el autor, muy en la línea de sufíes devotos como Ahmad Zarruq, describe el acto sexual en todos sus pormenores y enseña a los esposos a orar mientras hacen el amor, ya que concibe el sexo como un acto sagrado que nos lleva a la contemplación misma de Dios. Además, como se trata de un morisco musulmán que es, a la vez, español, no tiene reparos en entreverar las oraciones nupciales que recomienda con sonetos de Lope de Vega. El Fénix, sin duda, se hubiera asombrado de verse incluido en el texto, tan asombroso desde el punto de vista cultural, de este morisco anónimo que fue su contemporáneo.

—¿Puede considerarse fronteriza a la literatura aljamiada?
—Definitivamente, los códices moriscos son textos fronterizos y a caballo entre dos culturas, la occidental y la islámica. Lo híbrido, como se sabe, siempre es difícil de clasificar y de interpretar. Creo que algunos postulados de Homi Bhabha sobre la literatura postcolonial se podrían aplicar con fortuna a la literatura aljamiado-morisca: el espacio textual híbrido, cambiante, fluido y abierto crea un “tercer espacio” literario. En este tipo de literatura mestiza, los conceptos monolíticos raciales o nacionales se disuelven en espacios entrecruzados, en intersticios, en fisuras, en fronteras inciertas: estamos ante el nuevo producto de la fusión entre dos culturas, que siempre es un proceso indeterminado. Este “tercer espacio” ya no corresponde a ninguna de las dos culturas que litigan entre sí en el texto. La literatura aljamiada es las dos cosas a la vez: literatura española y literatura islámica, y aún más: es el tercer espacio del encuentro –y del choque– entre ambas. O, acaso, también el tercer espacio del intento de armonizarlas a las dos. Se nos hace difícil pensar, de otra parte, que a la altura del Renacimiento todavía España era tan semítica como para producir esta literatura apasionante que fue, de otra parte, contemporánea con la colonización de Indias. Muchos moriscos –igual que muchos judíos conversos– pasaron por cierto a Indias, y en el capítulo final de mi libro doy fe del caso del primer alcalde y médico de San Juan de Puerto Rico, a quien Ponce de León ii acusó de ser un morisco encubierto. Así que tengo un morisco compatriota puertorriqueño.

—¿Qué puede decir sobre el Mancebo de Arévalo, uno de los criptomusulmanes más estudiados por los arabistas hoy en día?
—Es el autor morisco más misterioso de todo el corpus aljamiado. Tanto l. p. Harvey, su primer estudioso, como la editora de La Tafsira, su obra maestra, María Teresa Narváez, puertorriqueña por cierto como yo, exploran la obra del Mancebo, que ni siquiera legó su verdadero nombre a la posteridad. Este autor, cuyo lenguaje y estilo resultan sumamente extraños aun en el contexto de las letras moriscas, tiene, a mi entender, los pasajes testimoniales más apasionantes de todo el corpus secreto. Como si fuera un periodista avant la lettre, el Mancebo entrevista a los sobrevivientes de la caída de Granada, que le dicen, angustiados, cómo fue la tragedia de perder su ciudad y cómo los Reyes Católicos no tardaron en contravenir sus generosas capitulaciones de 1492.

—¡Es sorprendente que el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, confesor de Isabel la Católica, haya contratado los servicios de una curandera musulmana! –

—Los moriscos fueron herederos de una ilustrísima tradición médica islámica, heredera a su vez de la griega. Por ello, aun a la altura del Renacimiento eran respetados –y aun temidos– por los cristianos, quienes, en casos graves, solían recurrir a ellos. Muchas veces lo hacían en secreto. Ese fue el caso del cardenal Cisneros, que enferma en Granada en 1501. Ningún médico cristiano acierta a curarlo, por lo que hace venir a una mora sanadora que lo logra sanar con ungüentos y yerbas. El encuentro médico fue clandestino y ni siquiera sabemos el nombre de la benefactora del cardenal. Irónicamente, el mismo Cisneros había prohibido en 1498 que la comunidad cristiana se sirviera de “parteras moras”, y él mismo, en crisis, acude a la medicina morisca. Es obvio que ya las relaciones entre cristianos y musulmanes eran tan tirantes como peligrosas pero, aun así, la medicina morisca era vista con respeto.

—¿Qué sorpresas nos depara la literatura aljamiada?
—Son muchas. En primer lugar, escuchamos por vez primera los las voces de los vencidos: los moriscos se quejan de la caída de Granada, de la venta en pública subasta de las damas moras granadinas, de la pérdida de los libros sagrados de su fe, de la desgracia de desaparecer como pueblo constituido. Desprecian la lengua española que se ven precisados a utilizar tan a su pesar, suspiran por el regreso de los alminares de las mezquitas, claman, ya desde el exilio en Berbería, contra la Inquisición que les pisaba los talones cuando aún estaban en la península. Con todo, también se comportan como el nostálgico morisco Ricote: entre líneas dejan ver su nostalgia por la tierra que los echó de sí y por su extraordinaria literatura, que tan bien se sabían: el romancero, Garcilaso, Quevedo, Lope. Incluso se apropian –tal es el caso del Mancebo de Arévalo– del dolido prólogo de La Celestina, de Fernando de Rojas, inspirado en el De remediis utriusque fortuna, de Petrarca, y lo interpretan como texto disidente de protesta política y religiosa. Así, por cierto, lo habría de interpretar cuatro siglos más tarde Stephen Gilman, leyendo entre líneas el angustiado agnosticismo del autor converso de la tragicomedia. Algunos autores moriscos, sobre todo los del exilio, llegan a tal extremo de indentificación con los valores de la España oficial que escriben novelas a la italiana, con pasajes no resultan no sólo maurófilos, sino incluso defensores de la sangre goda tan en boga en el ideario del establishment cristiano.

—¿Dónde se encuentran los textos que sobrevivieron a la Inquisición?
—Todo el corpus aljamiado que conservamos en las bibliotecas de España, París, Aix-en-Provence y otras bibliotecas europeas y orientales sobrevivió las pesquisas de la Inquisición. Contamos con más de doscientos códices, casi todos ellos descubiertos en pisos falsos y pilares huecos de casas de la región de Aragón que se demolieron en el siglo XIX. El hallazgo más célebre de todos es el de Almonacid de la Sierra , en el que se lograron salvar la mayoría de los manuscritos de la biblioteca secreta de un morisco del siglo XVI . Los manuscritos de otro hallazgo antiguo alimentaron el hogar y calentaron los pucheros de una casa por espacio de los meses crudos del invierno aragonés. Vincent Barletta calcula que allí se perderían hacia 270 libros, más del caudal total de códices aljamiados que tenemos en las bibliotecas de España. Con todo, los hallazgos continúan: ha habido otros en Ocaña, Tombuctú e incluso en Argelia. He gastado décadas en visitar las bibliotecas de Europa y Oriente a la zaga de muchos de estos manuscritos. Al principio de mis pesquisas, los códices de muchas bibliotecas aún estaban sin catalogar, por lo que el trabajo archivístico no resultaba nada fácil. De otra parte, como el tema de las letras aljamiadas aún resulta incómodo en ciertos círculos académicos, después de mis publicaciones se me dificultó por muchos años la entrada a alguna de estas bibliotecas. Todo ello se ha reparado al presente.

*Doctora honoris causa de la Universidad de Puerto Rico y catedrática de literatura española y comparada en la misma Universidad. Vicedirectora de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Dominicana de la Lengua Española. Entre sus obras figuran “San Juan de la Cruz y el islam” y “Huellas del islam en la literatura española”. Recientemente publicó “La literatura secreta de los últimos musulmanes de España” (Trotta, 2009).

viernes, 4 de septiembre de 2009

“No estoy detrás sino delante de los libros de Saramago”



Entrevista con Pilar del Río

José Saramago y Pilar del Río se conocieron en 1986 cuando la periodista compró en Sevilla un ejemplar de 'Memorial del Convento', y quedó impresionada por la fuerza y el coraje de Blimunda, protagonista femenina de la novela histórica del portugués. Del Río, trabajaba en TVE-Andalucía, y propuso viajar a Lisboa para entrevistar a Saramago. Dos años después se casaron, y ahora viven en Lanzarote, donde Pilar trabaja como traductora de la obra de su esposo y hace un comentario semanal en un programa de radio el cual firma como (adivinen!)... Blimunda.
Me cae bien, por colega y porque gracias a su trabajo he leído a Saramago.
mc


Nelson Fredy Padilla
El Espectador (Colombia)

¿Cómo viven un día promedio?
Nuestros días no son excepcionales, salvo por el detalle de que en mi casa nadie se jubila: a los 86 años Saramago desarrolla jornadas de trabajo que muchos jóvenes no aguantarían: en dos años ha escrito tres libros —El viaje del elefante, El cuaderno y otro, que se anunciará en breve y del que ahora no voy a hablar, espero que lo entienda—, ha intervenido en la vida política, ha pronunciado conferencias y atendido a cientos de requerimientos. Esto significa que de la mañana a la noche se está ocupado. Si estamos en Lanzarote, Saramago trabaja en su biblioteca, que está al lado de casa, no dentro, y si en Lisboa, va a la Fundación.

¿Cuál ha sido el papel de Pilar del Río, como periodista y amante de la literatura, detrás de los libros de Saramago?
No estoy detrás de los libros de Saramago, como cualquier otro lector, o lectora, los tengo delante... Eso sí, soy una lectora privilegiada, leo cada día lo que Saramago escribe y traduzco al español lo que él escribe en portugués, de tal manera que los libros de Saramago salen simultáneamente en los dos idiomas. Esta es mi mayor gloria y responsabilidad.

¿Cuál es el significado de su aporte a nivel de traducciones?
Traducir es casi una imposibilidad, porque ¿cómo pasar a otro idioma la respiración del autor, la duda previa, la intención con que se teclea? Eso es imposible, pero se hace lo que se puede. En cualquier caso, el trabajo de traducir es importante, tanto que, como Saramago dice, los autores hacen las literaturas nacionales, pero los traductores son los que hacen la literatura universal... De no ser por los traductores, García Márquez no sería García Márquez en Japón, en Finlandia o en Rusia. Es decir, él sería quien es, pero los japoneses, finlandeses o rusos que lo aman no habrían tenido la posibilidad del encuentro.

¿Qué anécdotas le resultan inolvidables en ese proceso?
Tengo memoria de cada libro y de cada artículo traducido. No he perdido ni un detalle, no he olvidado nada, haber traducido, y al lado del autor, en convivencia con él, es mi tesoro, un tesoro que a nadie más importa y que guardo porque en él me recreo. ¿Una anécdota? Una frase. La pronunció Carlos Fuentes, un día, viendo donde José trabaja y dónde lo hago yo. Dijo: “Qué suerte, la traductora en casa”, y lo dijo con tanta vida que me conmovió oírlo. Me sentí muy orgullosa.

¿Cuál es su papel en la Fundación Saramago y en la consolidación de la memoria literaria de la obra del escritor?
Como ya le he dicho, soy la presidenta y esto no es honorífico: cada mañana, muy a primera hora, estamos en contacto los distintos colaboradores para organizar el día. Tenemos en marcha varios proyectos, porque la Fundación no nació a mayor gloria de Saramago: es una Fundación con objetivos culturales y de ampliación de derechos, considerada legalmente de interés público. Entre nuestros objetivos está la recuperación literaria, y sobre todo emocional, de grandes autores portugueses que no se sabe por qué han entrado en una especie de nube negra. Tenemos una campaña de animación a la lectura, empezando por los niños, impulsamos ciclos y conferencias literarias, recuperamos textos testimoniales que no pueden perderse, hemos puesto en marcha una ruta, “El camino de Salomón”, que puede unir pueblos y aldeas portuguesas muy desconocidas. Estamos digitalizando papeles perdidos de Saramago, las conferencias escritas, datos de una vida larga que a los estudiosos y a los amigos les viene bien tener. Y a nosotros, a los trabajadores, nos hace disfrutar esta búsqueda de textos, de fotos, de vídeos... En poco tiempo queremos presentar un proyecto electrónico que, tal vez, sea puntero.

[José Saramago le dedicó a Pilar del Río el último texto de El cuaderno, titulado “Presidenta”: “Quiero dejar constancia, y supremamente lo quiero, de lo que ella significa para mí, no tanto por ser la mujer que amo (que eso son cuentas de nuestro rosario privado), sino porque gracias a su inteligencia, a su capacidad creativa, a su sensibilidad, y también a su tenacidad, la vida de este escritor ha podido ser, más que la de un autor de razonable éxito, la de una continua ascensión humana. Casi me apetece decir: este es mi testamento. Pero no nos asustemos, no voy a morir, la presidenta no me lo permitiría”].

Pilar, ¿cómo se imagina su mundo familiar cuando falte José Saramago?

Eso no lo imagino.
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sábado, 22 de agosto de 2009


La tarta de chocolate Sacher provoca un autoexamen sicológico de Manuel Vicent, uno de mis autores favoritos, quien narra su éxtasis al engullir el empalagoso postre en el no menos azucarado ambiente vienés.
No lo circulo mucho para no parecer un zoquete, en medio de tanto sobresalto y yo pensando en el postre!!
Manolo

Hotel Sacher (Viena)
De postre, un psicoanálisis

Por Manuel Vicent

El hecho de que un pastelero haya dado nombre al hotel más famoso de Viena es algo que dice mucho en favor de esta ciudad. Puede que toda la grandeza del Imperio Austrohúngaro, al desintegrarse, haya desembocado finalmente en la tarta de chocolate Sacher. Grandes y controvertidas creaciones del espíritu se han engendrado en Viena desde el siglo XIX: el simbolismo del pintor Gustav Klimt, los valses de Strauss, las operetas de Franz von Suppé y de Offenbach, el psicoanálisis de Freud, la literatura de Robert Musil, del movimiento socialdemócrata, el sionismo, el antisemitismo y la filosofía de Wittgenstein. A ellas hay que añadir la tarta Sacher, que consiste en dos capas de chocolate unidas con mermelada de frambuesa y cubiertas con chocolate negro glaseado, a las que a veces se acompaña con chantilly.

Esta tarta la creó en el año 1832 el aprendiz de pastelero Franz Sacher. El éxito le animó a levantar su propio negocio, pero fue su hijo Eduard quien, después de trabajar en hoteles de París y Londres, dio el salto, compró un palacio situado detrás de la ópera de Viena y abrió allí una tienda de repostería que se convirtió con el tiempo en un hotel de lujo, regentado todavía hoy por uno de sus herederos.

Pero más allá de cualquier convulsión política y social, en Viena hay planteado un pleito histórico que va más allá de la filosofía. ¿Quién creó realmente la tarta Sacher? La emperatriz Sissí iba en una carroza dorada todas las tardes a tomar esa tarta a la pastelería Demel, que aún permanece vigente. Este establecimiento se había apropiado de la fórmula, lo que generó una larga disputa que acabó en los tribunales. El obrador del hotel Sacher ganó el juicio y, a partir de esa sentencia, logró patentar la tarta y se arrogó el derecho de lacrarla con su sello.
Corren algunas leyendas alrededor de este postre. Se dice que Sigmund Freud, en el instante del éxtasis con su mujer, Martha Barnays, entre los gemidos convulsos de placer, solía gritar: "¡Sachertorte!, ¡Sachertorte!". Por otra parte, es bien conocido que Hitler en su juventud anduvo perdido por las calles de Viena sin bigote tratando inútilmente de ingresar en la Academia de Bellas Artes. Después de varios intentos fallidos, Hitler desistió de ser artista y, al bajar por la escalinata de la academia, abandonó la calabaza, que le había otorgado el tribunal, y en uno de los peldaños se dio una palmada en la frente que le iluminó el cerebro y decidió dedicarse a la política. Si en lugar de devorar la historia hasta reducirla a escombros hubiera decidido degustar una tarta Sacher, tal vez el siglo XX habría cambiado de destino.

Hoy, en Viena, los peregrinos del subconsciente tienen dos caminos: uno lleva al despacho de Freud, en Berggasse, 19, quien, antes de huir a Londres con el diván, dejó la consulta llena de fantasmas; otro desemboca en la terraza del hotel Sacher frente a su famosa tarta de chocolate. Un día me encontraba en la terraza del Sacher, rodeado de caballeros con esmoquin y damas vestidas de largo con lentejuelas que esperaban que el teatro de la Ópera abriera las puertas. Con relamida exquisitez y tintineo de cucharillas, aquella gente rubia y evanescente devoraba la tarta de la casa antes de darse el atracón de música. Parecía formar parte de la mermelada de frambuesa que se requiere para unir las dos capas de chocolate.

Cada suite del hotel Sacher lleva el nombre de una ópera. Aquella vez, seguramente por equivocación, me habían tomado por un personaje importante y me asignaron la de Don Giovanni, que se abría al balcón principal de la fachada, entre los estandartes del establecimiento, la misma que acababan de ocupar Von Karajan y Nureyev. La cama estaba rematada en el techo por una gran corona de la que se desprendían unas gualdrapas doradas. Y allí no había donde fijar la mirada que no hubiera oro, seda, terciopelo, mármol, espejos, repisas con porcelanas de Sèvres y figuras danzantes como bailarinas de Degas. Entregado a este lujo supremo, sabiendo que por allí habían pasado todos los grandes divos y prime donne del mundo, me hice servir en la habitación una sachertorte, la culminación de la libido de Freud, para explorarme a mí mismo entre los entresijos de ese postre. Cuando probé la primera porción con una cucharilla de plata, percibí la imagen viva de una mujer evanescente del pintor Klimt desprendida del fresco del vestíbulo del Burgtheater que se había instalado en mi paladar. Otras muchas visiones permanecían dormidas en el sabor de la tarta Sacher. El cadáver de Mozart llevado por un camino embarrado hacia la fosa común; Wittgenstein elaborando el Tractatus; toda la familia Strauss rascándose unos a otros la espalda con la batuta; bombardeos, monumentos destripados, atlantes sosteniendo todos los balcones de Viena; complejos de culpa, nazis, edipos, neurosis, sátiros, castraciones, centauros, bustos de mármol e infinidad de pasteles, merengues, reflejos de cristales glaseados, sonido de tranvías, alcantarillas de la ciudad con la sombra de Orson Welles y a Sigmund Freud sacando con una pala sexos de mariposas del fondo de cada alma. Sin salir de la habitación del hotel Sacher, supe lo que era Viena y qué pintaba yo en este mundo. Fue suficiente cambiar el psicoanálisis por una tarta de chocolate.

** Premio Nacional de Literatura (España)

sábado, 25 de julio de 2009

"Yo ya no existo": La larga noche de Mantequilla Nápoles


Excelente entrevista al excampéon de boxeo cubano-mexicano, quien protagonizó (él no lo recuerda)uno de los cuentos más creativos de Julio Cortázar, escrito en lunfardo y titulado "La noche de Mantequilla".
Es un trabajo sólido y literario en el campo del periodismo deportivo. Le cambié el título porque creo que el mismo lo puso un editor sin muchas luces... Modestia aparte, me gusta más el mío!.

mc

“Una vez me puse los guantes con Alain Delon”Otrora en la gloria, Mantequilla Nápoles se resiste a hablar de él: “yo ya no existo”

JUAN MANUEL VÁZQUEZ
La Jornada, Mex.

La lluvia inundó los terrenos donde tendría lugar la pelea entre José Ángel Mantequilla Nápoles y Carlos Monzón. Un sendero de tablas servía de alfombra roja para los asistentes, menos aficionados que esnobs familiarizados con la farándula, quienes acudían al espectacular encuentro que organizó el actor francés Alain Delon, convertido en promotor de boxeo, el 9 de febrero de 1974, en París.

En una precaria carpa las localidades eran simples tablones numerados, porque las sillas se limitaban al área de ringside, lo que daba al montaje un aspecto de circo pobre. Las entradas estaban agotadas y la velada parecía un éxito asegurado, donde abundaba no sólo la porra mexicana y la hinchada de argentinos que querían ver a sus respectivos compatriotas, sino también personajes del espectáculo y la cultura, entre ellos la actriz Brigitte Bardot y el escritor argentino Julio Cortázar, quien escribió un cuento policiaco donde este combate es el telón de fondo, titulado La noche de Mantequilla.

Nápoles estaba en la cima. El peleador nacido en Santiago de Cuba, naturalizado mexicano, se convirtió en leyenda del boxeo mundial y, según versiones, acumuló una fortuna de 50 millones de pesos, tuvo propiedades y toda clase de lujos, algunos negocios, 500 trajes en el clóset, centenas de zapatos de todos los colores... demasiadas joyas. Aún es recordada una pulsera de oro que pesaba un kilo con 100 gramos, adornada por 106 diamantes, de la que presumía: “¡cómo brillaba, chico!”
Todo se esfumó. Vieja historia del boxeo: el ascenso y la estrepitosa caída de un ídolo. Hoy, a los 69 años, Mantequilla Nápoles sobrevive de clases que imparte a jóvenes, a quienes cobra 50 pesos semanales, en un destartalado y triste gimnasio en Ciudad Juárez, Chihuahua.

No quiere tocar el tema de su situación actual. Es orgulloso. De hecho, odia hablar con la prensa porque, asegura, lo ha tratado mal, y rehúsa cualquier pregunta.
“No, no, no me interesa hablar. No de mí ni de lo que hago. Eso ya pasó, lo que hice ahí quedó... yo ya no existo”, dice tajante durante una estancia reciente en el hotel Geneve, en la Zona Rosa del Distrito Federal.

A punto de marcharse, unos aficionados lo reconocen y le piden autógrafos. Nápoles se deja mimar por el público y reparte firmas en cuanto papel le extienden.
Mientras atiende a sus seguidores, una coincidencia permite retenerlo unos minutos más. A espaldas del ex campeón cubano-mexicano cuelga de un muro una foto de Julio Cortázar, quien alguna vez se hospedó en el mismo hotel.
–Mire, don José Ángel, una foto de Cortázar. Él escribió una historia donde usted es protagonista, ¿lo conoció?–Mmmm –intenta recordarlo–. Como que se me hace conocido por la barba, pero es que conocí a tanta gente importante.
Después de conseguir el campeonato welter ante el estadunidense Curtis Cokes, Mantequilla adquirió celebridad. Todos querían su compañía y por todas partes lo adulaban.
“Cuando gané el campeonato, el presidente Gustavo Díaz Ordaz me mandó llamar a Los Pinos –narra lleno de orgullo–, y me dijo: ‘escoge: un reloj de oro, dinero o un automóvil último modelo, lo que quieras’, y yo le dije: ‘no, señor, no quiero dinero; todo lo que yo quiero es mi nacionalidad’, e inmediatamente le ordenó al secretario de Gobernación que me ayudaran. Así fue como me dieron mi nacionalidad mexicana”, relata.

Mantequilla fue parte de un éxodo de peleadores que abandonaron Cuba ante el triunfo de la revolución en 1959. Una época única que tuvo momentos de gloria con Ultiminio Ramos, Babe Luis y Manolo Mora, entre otros.

–¿Qué traían ustedes de Cuba que vinieron a revolucionar el boxeo mexicano?–Teníamos un boxeo distinto al que había aquí. Teníamos otro nivel. Tirábamos muchos golpes y esquivábamos muy bien. Aquí no había nada parecido –explica.

Pocos peleadores tan técnicos y precisos. Era un ajedrecista capaz de acoplarse a cualquier estilo; su trabajo sobre la lona semejaba una coreografía. Era tal su perfección, que algunos decían que Mantequilla era “maligno”, porque cometía errores intencionales para engañar a su rival y atraparlo.

–Se dice que usted dejaba que se le acercaran los rivales, e incluso dejaba que le tiraran golpes para sorprenderlos malparados.

–Yo tenía amaestrados todos los golpes. El más malo para todos era que cuando me tiraban el jab con la derecha, yo hacía así –expone mientras mueve lentamente el rostro hacia el hombro derecho para esquivar un golpe imaginario–, el puño pasaba de lado, calculaba y entonces les metía un gancho y un volado, cuando estaban malparados: ‘¡toma, toma, cabrón!’ –remata con violencia a un enemigo invisible.
Por eso, cuenta, empezaron a escasear rivales que pudieran arrebatarle el cinturón, por lo que Nápoles emprendió una aventura que fue considerada una locura en ese tiempo: enfrentar al campeón de los pesos medianos, Carlos Monzón, un peleador mucho más grande y pesado, que estaba causando furor en Europa.

Alain Delon (divo del cine francés. mc)organizó la pelea y el contraste suscitó la suficiente curiosidad y morbo por saber qué ocurriría al enfrentar una pantera contra un elefante.

–¿De quién fue la idea, de usted o de Delon?
–De él, porque tenía peleadores en esa época... ¡ah! –dice como si de pronto tuviera una revelación–. Una vez me puse los guantes con Delon, pero yo no le iba a pegar porque él no es boxeador, sólo le iba a esquivar los golpes, pero me tiró una derecha, me hice a un lado y que le pego un volado a la cara, pero no duro.
“No, pues se encabronó y que se me viene encima a patadas y chingadazos; ya no sabía cómo darme”, relata y suelta por primera vez una sonora carcajada.

No hubo sorpresas la noche del 9 de febrero de 1974. Como era de esperarse, Monzón tuvo claras ventajas sobre el pequeño Mantequilla, que pese a la disparidad nunca dejó de ir hacia adelante y de tirar golpes como una máquina que no sufría dolor.
El argentino lo alejaba con facilidad y le asestaba la derecha cada vez que quería, como si lo atacara con un par de garrochas que impedían acercarse al cubano-mexicano, quien tras el castigo ya no salió para el séptimo asalto, evitando así una carnicería innecesaria.

“Pero bueno –interrumpe repentinamente–, todo eso ya se acabó. Eso ya quedó atrás, en el olvido. ¡Ya no tiene caso!”, exclama otra vez de mal humor, como al principio, mientras se levanta como impulsado por un resorte.

“Bueno, ya me tengo que ir. Me urge porque no puedo dejar mis asuntos allá en Ciudad Juárez; mis muchachos me están esperando en mi gimnasio. Además, yo ya no quiero seguir hablando, eso pasó hace mucho tiempo; lo que hice, ya quedó atrás”.

–Pero, don Ángel, ¿no quiere recordar su gloria y la grandeza que tuvo?–No, no, yo no necesito eso, ¿pa’ qué? Si yo... yo ya no existo –escupe molesto, mientras se marcha apresurado, sin voltear a mirar el retrato del escritor que lo inmortalizó en La noche de Mantequilla.
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domingo, 19 de julio de 2009

A Jorge


Jorge González Riera murió hoy en La Habana, o mejor dicho, hoy supe de su repentina muerte. Jorge fue mucho más que mi gran amigo, mi querido compañero de labores y sueños… Jorge fue mi hermano por acuerdo mutuo, no por accidente de la naturaleza, ni obligaciones genealógicas, sino porque nos salió del alma adoptarnos mutuamente.

Jorgito fue la persona que determinó lo que soy, sin duda mi mentor, y seguirá siendo el modelo de gente que quiero ser. Junto a mi compadre uruguayo, Benjamín Liberoff, formaron la pareja dispareja decisiva en mi formación como adulto.

De muchas formas, Jorgito llevaba las mejores características de mi Papá, sobre todo esa facilidad innata de hacer amigos y amigas. No he conocido a una persona, en ningún continente, que haya conocido por más de cinco minutos a Jorge y no jure que es “su amigo”.

Aprendí con él a ser irreverente y comprometido, tierno y gruñón, desordenado y organizado, recatado y bebedor. Sobre todo aprendí a elevar la amistad a un nivel de principios y querer a mis amistades por encima de todas las cosas.

Al día de hoy, sin verlo en persona hace como 10 años, repito sus refranes, narro sus historias y reacciono a situaciones como él hacía y me enseñó.

No conozco actor ni declamador que narre mejor una historia que como lo hacía Jorgito, paradigma de un cuentero, fino imitador de voces y ademanes en cualquier idioma y cultura.

Por casi 10 años compartimos prácticamente la misma olla y dormimos en múltiples pisos de aeropuertos europeos, árabes y africanos. Luego, mantuvimos una conversación epistolar ininterrumpida por los últimos 20 años.

Su humildad martiana era auténtica, sin dobleces ni posturas. Fue un gran diplomático de la Revolución Cubana, a todos los niveles, honrando siempre la advertencia del Apóstol: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.

Y bueno, se apasionó con Puerto Rico, con nuestra historia, costumbres, cultura, con nuestra causa irredenta y se hizo boricua.

Hace poco menos de una década se nos cumplió un sueño mutuo y visitó Puerto Rico y, por supuesto, se quedó en casa donde nos amanecimos casi una semana hablando, comparando notas, cocinando, recordando eventos y anécdotas y sobre todo matándonos de la risa con ocurrencias y comentarios que solo quien conoció a Jorge sabe lo divertido que podía ser una velada con ese loco bajito.

Y la puertorriqueñidad creció en Jorge. Hace solo unos meses le compartí unos vídeos de Pedro Pietri,el poeta de la diáspora niuyorkina y se emocionó. Me confesó que lo conmovió el Puerto Rican Obituary, porque él fue un chamaquito latino criado en la Florida en los años 50 y sabía bien de lo que hablaba el ponceño de Harlem.

Como le gustó tanto, le envié otro poema de la diáspora boricua que comienza así:
“Yo no nací en Puerto Rico,
Puerto Rico nació en mí”.

¡Y fue una auténtica epifanía! Me escribió lagrimiando (de eso estoy seguro) y me dijo que esa estrofa resumía lo que sentía por nuestro país, ¡Puerto Rico había nacido en él!; ¡era otro boricua de una diáspora distinta y singular!

Hace poco menos de un año me escribió que se proponía organizar el evento cumbre de su vida: dedicar el Festival de Cubadisco a Puerto Rico.

Vi cómo fue creciendo y complicándose el invento y leí cada crónica sobre la magnífica jornada de solidaridad cultural que se desarrolló hace apenas unos días en La Habana.

Entonces llamó Daisy para decirme que dice Alida que Jorgito murió… así, como una jodida centella, se murió mi hermano del alma y de repente quedé con tantas deudas con él, con tanto correo por cruzarnos, y la visita a Cuba que ya no será igual.

Lloré un rato, un buen rato… luego me eché su foto en el bolsillo y nos fuimos juntos a marchar por el pueblo que tanto quiso.

Manolo Coss
5 de junio de 2009

sábado, 27 de junio de 2009

Viñetas del Corazón


Viñetas del Corazón (1)

Por Manolo Coss

La mañana del martes pasado fui al Hospital Pavía a hacerme un cateterismo y salí el miércoles en la tarde con una angioplastía en el corazón. Aquí les comparto algunas experiencias de esa aventura.
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¿Qué debe hacer el que escribe y le recetan reposar?, ¡pues escribir menos! De manera que me propongo bordear la orden médica y redactar corto, ¡para que el miocardio no se entere!

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Como me gusta adelantar los finales, lo digo de arrancada: Moraleja, si tienes dolor de pecho, sean gases o mal de amores, hay que confesarse con el cardiólogo, que es el heraldo médico de las malas noticias, porque aunque te sientas bien, te va a quitar algo: el cigarillo, las chuletas o la cerveza (por lo general, todas a la vez).

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La orden de hacer una prueba de estrés (stress test) en sí misma es un factor estresante, más aun si trae malos recuerdos, como a mí. Le advertí al cardiólogo, como quien dice “con el corazón en la mano”, que había perdido a un entrañable amigo en una prueba similar, por lo que enfrentaba el examen con algo de susto y muchos nervios.

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Me “colgué” en el examen y me ordenaron un cateterismo, que es una especie de voyeurismo intravenoso que detecta posibles arterias obstruídas, tapadas o lesionadas, como le quieran llamar.

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Aunque se supone que es un procedimiento ambulatorio, para el cateterismo hay que hacer preadmisión en el hospital, y hay que prepararse emocionalmente para perder un día en gestiones, papeleos, chequeos, placas, más papeles, formularios, autorizaciones, desautorizaciones y discusiones con el Plan Médico, laboratorios, entrevistas y correcciones (“No, no es Cox, ni Cross, ni Coz”). Pero sobre todo hay que estar gastrointestinalmente preparado para soportar la programación de Univisión toda la mañana.

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No sé si es por casualidad o contrato (legal o fronterizo) que en cada oficina médica, laboratorio, sala de Rayos X, en los salones de preadmisiones, admisiones y emergencias hay que chuparse ese atentado a la salud mental y física que es El Gordo y la Flaca.

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Y eso es después de soportar en ayuno a Despierta América, un compendio de payasadas “gringohispanas” (o “hispanogringas”, da igual) que es como comerse un taco cubano relleno de disparates y mal gusto.

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Recomendaría llevar a estas citas un I Pod bien cargadito, como para no oir tanta güaza, pero eso puede provocar un desastre mayor que es distraerse ¡y perder el turno!

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Yo ví a un hombre hecho y derecho llorar como infante sin biberón, cuando le explicaron que había perdido su turno porque no respondió en el momento que le llamaron.

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El señor, paciente del corazón, cruzó su pulgar con el índice, lo besó sonoramente y juró que el motivo de su despiste era que atendía por celular una llamada de emergencia. Nadie lo delató, pero todos en el salón sabíamos que se había quedado dormido.

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No hay remedio. Las decisiones de la secretaria de recepción, justas o no, son inapelables.

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¡Y es que en este peregrinar descorazonado, me ha pasado cada cosa! Pero lo que ahora cuento, es de antología:

El cardiólogo, amigo de lejanas militancias universitarias, miró el resultado de la prueba de estrés y me dio la orden con severa autoridad: “no hagas ejercicios fuertes, no subas y bajes escaleras y no te encojones”. Me reí y me regañó: “en serio, no te encojones ni pases malos ratos, por lo menos hasta saber qué es lo que tienes”.

Garabateó nuevas órdenes y me envió a otra fila, esta vez para hacer la “reservación” del cateterismo.

Ingresé resignado al salón de espera del Centro de Dolor de Pecho y para mi enorme alegría, no había televisión ni mucha gente, dos buenos signos para un paciente novato y nervioso como yo.

Me acomodé en una esquina y comencé a leer un libro, mas no pasaba del primer párrafo cuando escuché a alguien hablando sobre “los independentistas”, “subversivos”, “Claridad”, palabras muy cercanas e imposibles de ignorar.

No intervine, pero casi en contra de mi voluntad empecé a prestar atención al monólogo de mi vecino.

“Yo estuve en la FUPI, yo sé cómo funcionan los subersivos y sé cómo infiltrarme para cometer delitos”, decía este tipo, de unos 40 años, dirigiéndose a una audiencia cautiva, aburrida y sin televisión.

Recordé la advertencia del cardiólogo e intenté abstraerme de la ristra de mentiras y estupideces que vomitaba el alegado “exfupista reformado”, ahora seguidor de Rosselló.

“Por más de un año, mi maestro, que era socialista, no dio la clase de inglés. Cuando llegaba al salón, mandaba a cerrar las ventanas y nos ponía a compaginar Claridad, donde se encontraban los mensajes para la subversión…. ¡Ahh , aquellas reuniones de la FUPI”, exclamaba el impostor fingiendo nostalgia.

Pero lo mejor estaba por venir. Ahora demostraría cómo la subversión se infiltraba en los medios.

“La directriz era que teníamos que estudiar para ser periodistas o maestros, para así indoctrinar al pueblo, y ahí los tienes… a Vélez Arcelay, a Daisy Sánchez, están por todos los medios”.

Bueno, aquí decidí intevenir.

“Mire, yo fui director de Claridad y no recuerdo ninguna orden o directriz de esa naturaleza, usted está mintiéndole a toda esta gente, y antes de que se vaya del gatillo le advierto que Daisy Sánchez es mi esposa, así que mida bien lo que habla”, le dije contenido pero evidentemente molesto.

De repente el ambiente se puso espeso, el letrero del Centro de Dolor de Pecho brillaba en los ojos asombrados de mis vecinos de sala, las pulsaciones podían escucharse sin estetoscopio y temí que alguien fuera a infartar, ¡que por algo estábamos allí!

El charlatán tardó en reaccionar para balbucear algo así: “pero si yo respeto mucho a tu esposa, ella es la que entrevistó al Comandante”…

La respuesta, tan sanana, si bien no satisfacía mi orgullo herido, nos alejaba de la confrontación física y de una probable embolia colectiva.

El farsante comenzó a hablar de otras cosas, salió su mamá del consultorio, se abrazaron y abandonaron la sala. Nos bañó la calma y respiramos sosiego… Regresé a mi lectura no sin antes notar que la señora sentada a mi lado apretaba contra su pecho un rosario y murmuraba algo sonriendo.

Sólo un minuto después de salir el imbécil, apareció Daisy y desde la puerta preguntó cómo me sentía.

Respondí que bien, “todo tranquilo”, lo que confirmaron mis contertulios con notables gestos de aprobación.


12 de julio de 2007/corregidas, 15 de julio de 2007
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Viñetas del Corazón 2

A MIS CARDIOLEGAS

Por Manolo Coss

“Todas las secuelas son malas, menos El Padrino II”. Muchas veces repetí esa arrogante sentencia con la seguridad absoluta que esgrime el ignorante.

Comienzo esta “Parte II” de las Viñetas con la autocrítica de arriba y con mi enorme agradecimiento por todos los mensajes de solidaridad que recibí a raíz de la publicación de la crónica sobre mis peripecias cardiovasculares.

¡Ahora sí que me ablandaron el corazón!, porque me he inaugurado en un mundo nuevo lleno de amistades cardiacas que llamaré “cardiolegas” (colegas del corazón) y quienes me han compartido infinidad de recomendaciones, recetas, brujos, ejercicios, oraciones y trucos para sobrellevar mi recién estrenada condición.

¡Coño, gracias de todo corazón!

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Con el neologismo “cardiolega” cumplo con la políticamente correcta acepción inclusiva de géneros. Así evito la repetición al infinito de las (as) y los (os), y esquivo lo que me resulta más estrésico aún que es la moda “progre” de colocar la dichosa @ en cada línea.

Por lo menos a mí me resulta ilegible, casi en chino, una oración como sigue: Agradezco a tod@s mis amig@s cardia@s y no cardiac@s por sus mensajes.

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Cardiolegas somos mujeres, niños, hombres, ancianos, y venimos de todos los colores, partidos y preferencias sexuales y deportivas. Es difícil explicar la ruta para llegar aquí, pero es como ingresar vía “fast track” a la Gran Logia del Pericardio.

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Mi más importante cardiolega es precisamente mi cardiólogo, quien poco a poco fue descubriéndome lo cerquita que estuve de liarlas e irme a tocar con los Los Panchos… mucho más cerca de lo que creía y de lo que ya sabía mi ángel guardián.

Y es que la flor que me cuida y acompaña, también anda con un soplido en su corazón.

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Lo más interesante son las “señales” post-operatorias. Por ejemplo, en Claridad publicaron e ilustraron las Viñetas I con una foto donde aparezco en rol de tenista. No creo que quien seleccionó esa foto sabía que quien estaba al otro lado de la red era el querido amigo y colega Pepe Crescioni, quien falleció un par de años después de un infarto raqueta en mano.

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Y otra para la colección: Me dice el cardiólogo que lo mío fue “un chivo”, algo así como un golpe de suerte de su intuición. Bueno, y de experiencia, añado yo.

El paso del cateterismo a la angioplastía se dio justo cuando cuando se cerraba el estrecho conducto que aun mantenía la arteria atorada.

“Estabas a punto de infartar, y lo que íbamos a leer de ti era la esquela”, me dijo serio pero despreocupado, casi de rutina.

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Si la revelación tardía pretendía no asustarme mientras convalecía, logró hacerlo retroactivamente y recién me pude ver en el umbral del famoso túnel...¡Menos mal que, tal vez por la facha, me negaron la entrada!

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Así que ahora es cuestión de acostumbrarme a vivir con cinco pastillas al día (una de ellas para que no me maten las otras cuatro), no hacer desarreglos y divertirme seleccionando los consejos de mis cardiolegas.

¡Ah!, ando con la Nitro en el bolsillo, por si cae otra señal y hay que espantar sustos.

20 de julio de 2007/ corregidas 21 de julio 07______________________________________________


Viñetas del corazón 3
SUEÑOS AHUMADOS

Por Manolo Coss

Esa noche no se movía una hoja. El aire inerte era húmedo, pegajoso, me habían golpeado mucho y estaba desorientado, al borde de la rendición, pero sostenía la mirada desafiante ante el sudoroso pelotón de fusilamiento.

–¿Su último deseo?– me preguntó el capitán enemigo.

–Un cigarrillo, Winston, si es posible...

Me desperté azorado con una ruidosa bocanada de nada. Otra vez soñaba con cigarrillos y este era uno más en la ristra de sueños ahumados que recurrentemente tengo desde que dejé de fumar hace más de un mes.

***
En realidad, fue una orden médica. “Tienes que dejar de fumar”, me apercibió el doctor, de quien --dicho no sea de paso-- se rumora que es un fumador empedernido. “El fumar es vasoconstrictor, es decir, estrecha las arterias y las suyas ya están bastante flaquitas”, me aleccionó el socio de mi cardiólogo y temí que continuaría con la perorata antitabaquista de moda, pero no fue así.

Con más pena que rabia, me aconsejó que debía vencer el vicio de la nicotina y el incentivo era tan sencillo como contundente: “o dejas de fumar o te mueres pronto”.

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Fumé desde los 14 años y el piso del Cine Roosevelt debe llevar aún las marcas de las cientos de colillas que pisoteé en la oscuridad anónima y compinche de ese singular hangar cinematográfico.

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Se fumaba entonces --¡que días aquellos!-- en los aviones y los ascensores; en las aulas universitarias, en las oficinas y hasta en las iglesias. Ni hablar de las redacciones o los clubes nocturnos y salones de baile, donde una espesa nube de humo danzaba compacta y suave, develando exóticos hilos de luz.

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La verdad es que los no fumadores la debían pasar de hostias, pues el humo estaba en todas partes. Seguro que andaban vomitivos aunque simularan fumarse su trabuco, para codearse con el grupo “in”.

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Pero cocinaban la venganza por lo bajo, y golpearían duro y sin compasión.

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Nunca fui un fumador demasiado leal a una marca. Para los tiempos en que una fraternal forma de compartir era dejarle “el dos” a un amigo, el surtido de los piragüeros incluía la venta de cigarrillos al detal (dos por c.5), por lo que nadie exigía una marca específica.

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Confieso que practiqué la promiscuidad tabaquera del cigarrillo “Locky”, es decir “Loquihaya”, “Loquitengas”, etc. He fumado con y sin mentol, con y sin filtro, con y sin boquilla; cigarrillos de lechuga y de hoja de uva; rompepechos Populares cubanos, Gauloises franceses de tabaco negro, y mis preferidos, los suave de hoja rubia turca o virginiana.

Me he quemado el bigote prendiendo diminutas colillas rescatadas del cenicero y he congelado mis pensamientos fumando en plena tormenta de nieve.

Por eso, solo los tecatos del cigarrillo, como yo, saben lo que es dejar esa varilla de lado y únicamente acariciarla en sueños ahumados.

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Y es que en la última década los fumadores han sido objeto de la más intensa campaña de desprestigio, aislamiento y discrimen. Empujados a las aceras, obligados a fumar a la intemperie, expuestos al escarnio público, los fumadores se han convertido en el punching-bag social del momento.

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Lo que falta es que los legisladores (que siempre andan buscando algo qué prohibir) aprueben nueva reglamentación para que los fumadores sean obligados a coser una letra F en su ropa o a usar una burka en público, con sus rendijas tapadas de manera que el humo permanezca dentro de la batola.

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Porque, aparte de las nobles intenciones de promover una vida sana, también hay mucha hipocrecía y motivos más vengativos que saludables de parte del fundamentalismo antitabaquista.

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Si no lo cree, vaya al cine y disfrute la promoción de un inmenso hamburger triple carne con extra tocineta, doble queso y papas fritas agrandadas con un litro de gaseosa.

¡Una infame sobredosis de colesterol y transfat!..¡Un grasiento disparo al corazón!

¿Y quién se queja; porqué no lo prohiben; dónde está la advertencia del Cirujano General?

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Pensándolo bien, lo peor de fumar –lo que me mantiene nicoabstemio– es la maldita dependencia y la sumisión al tabaco. Porque el vicio de la nicotina es otra esclavitud reñida con el libertarismo al que regreso, después de viejo...y sin humos en la cabeza.

octubre 2007
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